Sus cabezas no tienen precio "vivos o muertos", como en las películas del viejo Oeste cuando se buscaba a los malhechores, pero tres grupos especiales de la policía, cada uno formado por unos 20 efectivos, se encargan a tiempo completo de su búsqueda.
Herminio Porras, Fernandino Nieto y otros cuatro dirigentes de la invasión del mercado de Santa Anita, luego del desalojo del 28 de mayo, desaparecieron como por arte de magia y tienen orden de captura dictada por un juzgado penal de Lima. Se los acusa de incurrir en delito contra la libertad (secuestro de comerciantes), tenencia ilegal de armas de fuego, asociación ilícita para delinquir y exposición o abandono de personas al peligro. No hay recompensa económica, pero el premio es tentador: los policías que capturen a estos cabecillas serán ascendidos de manera inmediata al grado superior por acción distinguida. Sin duda, Porras y sus secuaces están con las horas contadas.
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Serán ascendidos los policías que capturen a Porras y a Nieto