Crónica RELACIONES PELIGROSAS

El enigma tiene rostro de mujer

El 9 de julio, el cuerpo de Luis Ramírez Caricchio fue hallado en un lote vacío de San Juan de Lurigancho. Su muerte arrastra varias preguntas y una abrupta relación a través del chat

Por Alberto Villar Campos

Un día alguien muere y las preguntas empiezan. ¿Cómo?, ¿por qué? y, sobre todo, ¿quién o quiénes se benefician con ello? La mañana del lunes 9 de julio, el cadáver de un hombre fue hallado en un lote vacío de la urbanización Canto del Sol, en San Juan de Lurigancho. Sobre las piedras, entre los cortantes vestigios de ladrillos despintados y las ramas muertas de los árboles yacía aquel cuerpo largo y robusto pero encogido por la fatalidad. Llevaba un polo rojo, pantalón blanco y, sobre estos, una gruesa frazada escondía las huellas horrendas de sus últimas horas: cables eléctricos y cinta adhesiva que ataba sus piernas, manos y boca; la lóbrega suciedad en su vestimenta; el rostro, con los ojos vendados, vuelto un enrojecido océano de golpes.

¿Quién era ese hombre?, se preguntaron ese día los vecinos de la cuadra cuyo único lote abandonado sirvió de paradero final del crimen. "Esto no sucede nunca", dice el anciano Pablo Espinoza, que vive allí hace 17 años. Han pasado algunos días y unos feos perros callejeros duermen muy cerca de la escena.

La duda sobre la identidad del occiso se aclararía recién al día siguiente, el martes 10. Fue identificado como Luis Fernando Ramírez Caricchio, un hombre de 49 años que el sábado 7, bordeando las 6 p.m., dejó su departamento en San Isidro, ignorando que así iniciaba un viaje sin opción alguna de retorno.

UNA FUENTE CONFIABLE
R. es una fuente valiosa para intentar esclarecer este crimen. Se trata de alguien que, en las últimas semanas y tras años marcados por la distancia y el silencio, había vuelto a trabar una fuerte amistad con la víctima. R. estuvo allí hasta la desaparición de Ramírez C., atendía cada una de sus llamadas telefónicas, que no eran infrecuentes, recordando viejas anécdotas de niñez y era la más leal de sus confidentes.

R. tiene un despejado timbre de voz y varias preguntas en la cabeza. Todas, claro, se dirigen a ese amigo ausente cuya vida, asegura, distaba mucho ahora de aquella que recordaba. "Parecía un adolescente --dice--. Me llamaba para contarme qué estaba desayunando, solía hablarme siempre de sus amiguitas, de lo solo que se sentía; yo lo escuchaba por eso: sentía su soledad".

No hacía mucho que Luis Fernando Ramírez C. se había divorciado de su única esposa. Era un marido y padre ejemplar, además de un notable administrador de empresas cuya meta actual, según se supo, era abrir un centro de belleza.

Al comenzar las investigaciones policiales, el nombre de Érika saltó a escena. Ella, una atractiva mujer de 30 años, fue la última relación sentimental que Ramírez C. tuvo antes de morir. El conserje del edificio en que este vivió el último año, y de donde salió la tarde del sábado 7, así lo confirma: "El señor la quería mucho. Ella lo visitaba de vez en cuando y se quedaba a dormir".

R., sin embargo, es de otra opinión: "Él sabía que ella tenía otra relación y aún así la aceptaba. Solía decirme, muy confiado, que, al final, ella se daría cuenta de que solo con él podría ser feliz". Érika acaba de dar a luz a un hijo del que, hasta donde se sabe, Ramírez Caricchio no es padre. "Pero él estaba dispuesto a firmarlo. Así de enamorado decía estar", sentencia R.

EL DATO ESCONDIDO
Pero hay alguien más. Según contara el propio Ramírez C. a R., este había conocido recientemente a una joven a través del chat, esa impersonal forma de entablar amistad que, no obstante, habría llenado de algún modo el solitario mundo de la víctima. Como puede verse aún en una página de contactos de Internet, a la que el hombre se inscribió el 2006, este señala como sus puntos básicos para trabar contactos: "diversión, amistad y viajes".

La semana anterior al crimen, Ramírez C. y esta enigmática fémina salieron por primera vez. Al término de la cita, ella le pidió al hombre que la dejara muy cerca de una discoteca en San Juan de Lurigancho. Él --según R.-- se molestó mucho. La joven, sin embargo, siguió llamándolo e insistió en volver a salir, tras lo cual Ramírez C. finalmente accedió. Se citaron para el sábado 7 de julio. Esta vez, quedaron en ir a una discoteca en San Juan de Lurigancho. Él pasaría a recogerla.

R. cuenta que habló por teléfono con Ramírez C. horas antes de que saliera de su departamento, ese día:

--Le dije: ¿Cómo se te ocurre ir a una discoteca, así, con una extraña que te trató de esa manera?

--¿Y él, qué le respondió?

--"Para que veas cómo estoy pisando fondo...".

LA INTRIGA CONTINÚA
Allí, cuando ambos cuelgan, acaba la historia oficial. Esta mujer, cuya identidad no ha sido revelada aún debido a que hasta ahora no se ha logrado el levantamiento del secreto de las comunicaciones de la víctima (para analizar sus llamadas telefónicas y correos electrónicos), es una de las pistas más sólidas que llevarían a la policía a esclarecer el crimen del empresario.

Así las cosas, ¿pudo aquella fémina pertenecer a una banda de criminales que secuestraban a personas tras contactarlas por Internet? ¿Pudo ser este, además, un rapto con final abrupto: la impensada muerte de la víctima? Los análisis forenses indicaron que, al momento del hallazgo, la víctima llevaba apenas algunas horas de fallecida. ¿Tenían los asesinos que haberlo maniatado solo con el objetivo de retenerlo por algunas horas? Un día alguien muere y en todos los ángulos del crimen hay una o varias formas que, como en una fotografía instantánea, van revelándose de a pocos. Las preguntas tardan en responderse pero al final es su contundencia la que nos asombra.

CLAVES
Claroscuros en la investigación
1
El domingo 8 de julio, un día antes del hallazgo del cadáver de Ramírez Caricchio, su vehículo color rojo fue hallado por la policía en San Juan de Lurigancho, lejos de la escena del crimen.

2 Debido a trámites de la investigación policial, hasta el momento no se ha comprobado si hubo o no sustracción de dinero de las cuentas bancarias de la víctima.

3 Los familiares del occiso han optado por no dar declaraciones a la prensa mientras duren las investigaciones.

4 Asimismo, por sus manifestaciones, la policía habría descartado que el asesino haya sido uno de ellos.