Un problema que puede impactar en la salud pública
La mayoría de distritos limeños usa canales de riego contaminados. Surco, San Miguel y Miraflores tratan el líquido. San Borja lo hará en agosto
Por Fabiola Torres López
Los parques públicos donde los niños juegan, las parejas se juntan y las familias descansan son regados con agua de color chocolate y olor repulsivo. Desde antaño, los canales de riego que nacen del río Rímac son la principal fuente de agua que alimenta las áreas verdes de Lima, pero también son fuente de contaminación.
Las municipalidades, responsables de la tarea de mantener los parques y jardines de uso público, conocen el problema. No en vano, desde hace siete años, Surco trata el agua que toma del canal del mismo nombre para remover su alta cantidad de parásitos y bacterias antes de regar sus áreas verdes.
San Miguel ha empezado a usar tecnología para limpiar el agua del canal de Huatica y regar el 40% de sus parques. Mientras tanto, San Borja activará en agosto la primera de tres plantas con las que tratará el agua del canal de Surco, que a lo largo de su recorrido recibe los desagües domésticos de veinte asentamientos humanos y toda clase de basura.
NI LÍMITES NI CONTROL
La calidad del agua para el consumo humano es diferente que la que se usa para el riego de campos agrícolas y áreas de preservación natural. La Ley General de Aguas establece límites bacteriológicos para sus diferentes usos, pero no contempla estándares para el agua utilizada en el riego de los parques públicos aun cuando las personas tienen contacto con ellos. La ciudad permite la contaminación de sus pulmones verdes con líquidos nocivos.
El canal de Surco llega hasta los parques y bermas de los distritos de Surco, Ate, Santa Anita, San Borja, San Isidro, Miraflores, Surquillo y Chorrillos. A excepción del primero, el resto lanza en sus espacios verdes 150.000 NPM (número más probable) de coliformes totales por cada 100 mililitros (ml) de agua (ver gráfico).
Esta alta cantidad de bacterias supera el volumen encontrado en la cuenca del Rímac (100 mil NPM /ml), según la Dirección General de Salud Ambiental (Digesa). Sin embargo, el valor límite recomendable para el riego de parques públicos es de 1.000 NPM/ml, según ingenieros sanitarios consultados por El Comercio. Incluso, en las plantas de tratamiento de Surco y de Miraflores (este último trata aguas servidas para regar sus acantilados) se toma este valor límite.
Además de reducir los riesgos de usar agua de los canales de riego en el mantenimiento de parques, la ciudad está obligada a reciclar el agua servida con este mismo fin. "La promoción de su reuso tiene que hacerse con criterio técnico y sanitario probado. Para ello, se requiere estándares microbiológicos que garanticen que dicha agua es la adecuada", afirma Alfredo Noriega, presidente del Capítulo de Ingeniería Sanitaria y Ambiental del Colegio de Ingenieros de Lima.
EVITEMOS EFECTOS
La Digesa señala que no se ha estudiado el grado de contaminación de los parques públicos de Lima y tampoco se ha registrado casos de daños a la salud humana por esta fuente. Sin embargo, Fausto Roncal, director ejecutivo de Ecología y Protección del Ambiente, reconoce la urgente necesidad de formar una comisión multisectorial (Ministerio de Salud, municipalidades, Viceministerio de Construcción y Saneamiento, Instituto Nacional de Recursos Naturales (Inrena) y Policía Ecológica) para establecer normas sobre el agua usada para el riego de áreas verdes de uso público y realizar un control real de los estándares de calidad.
Los municipios también contratan empresas que dan el servicio de riego de parques. ¿Fiscalizan el agua con que dichas empresas llenan sus camiones cisterna? La Digesa debería tener registrados a todos aquellos que se dedican a este negocio.
Sedapal ha restringido el uso del agua potable para regar parques públicos a situaciones donde no hay otra alternativa. La Municipalidad de Jesús María señala que solo los jardines de San Felipe son regados con agua apta para el consumo humano porque no ingresan los camiones cisterna, pero el resto de pulmones verdes del distrito recibe agua del canal de Huatica, que también es usado por Pueblo Libre, Magdalena y San Miguel. Empero, solo este último ha empezado a usar tecnología para tratar dicha agua, cuya carga microbiológica es tan alta como la del canal de Surco.
AGUAS RECICLADAS
La posibilidad más estudiada para ahorrar agua potable es el uso de aguas recicladas para el riego de parques y jardines. Miraflores tiene una experiencia pionera con la planta de tratamiento situada en el parque María Reiche, que desde hace 15 años limpia agua de la red de desagüe (usa como referencia la categoría IV de agua de zonas recreativas de contacto primario) para regar principalmente los acantilados.
"El resto de parques se riega con agua del canal de Surco, pero la municipalidad ya aprobó la construcción de una segunda planta en el parque Isaac Rabin para obtener agua de mejor calidad", señala Doris Aspiazu, subgerente de Áreas Verdes. San Isidro anunció a comienzos de año que construiría siete miniplantas por un costo individual de S/.15.000 para disminuir la cantidad de bacterias del agua usada para riego. No obstante, la municipalidad mantiene silencio sobre los avances del proyecto pese a que fue el caballito de batalla electoral del actual alcalde, Antonio Meier. De otro lado, San Borja mantiene 1'331.341 metros cuadrados de sus áreas verdes con agua del canal de Surco sin tratar, pero dentro de unos días empezará a limpiarla antes de darle uso.
La Molina es uno de los distritos con más parques de Lima y el 75% se riega con agua potable por la que paga 180.000 soles mensuales. "El resto, fundamentalmente las bermas centrales, es cubierto con agua del canal de riego que viene del río Huaycoloro", explica Pedro Cárdenas, de la gerencia de Servicios a la Ciudad. El municipio tiene aún en borrador la propuesta para desarrollar plantas decantadoras del agua del canal.
INVERSIÓN DE CALIDAD
Si bien la construcción de plantas de tratamiento de aguas residuales requiere de inversiones importantes (entre US$50.000 y US$100.000), en el mediano plazo resulta un medio más barato de financiamiento del servicio. En el mercado, el precio del metro cúbico (m3) de agua en camión cisterna es de S/.6,00, mientras que el de una planta solo S/.2,00. La salud de la ciudad lo demanda.
La amenaza de las heces de mascotas
Los proyectos de recuperación y descontaminación de los principales canales de riego que alimentan las áreas verdes de la capital se han quedado en intenciones, al igual que la elaboración de un mapa actualizado de todos los canales para saber qué ramales se encuentran operativos y cerrados. Es por ello que con el paso del tiempo sus aguas han perdido las condiciones para el riego de los pulmones verdes de Lima.
Sin embargo, el agua que cubre los parques públicos no es la única amenaza, sino también la contaminación con las heces de los canes, cuyos parásitos están diseminados en la tierra y el césped. Esto hace que las personas , sobre todo los niños que juegan en los parques, estén propensas a adquirir enfermedades gastrointestinales y oftalmológicas. Hace dos años, la Dirección General de Salud Ambiental (Digesa) realizó un estudio que confirmaba que los parques de Chosica, San Isidro, San Borja, Pueblo Libre, Breña, Lince, Magdalena, La Molina, El Agustino, Santa Anita y Ate estaban contaminados con heces de canes. Solo San Borja tomó acciones con la creación de sanitarios para canes en sus parques, con el fin de que los dueños de las mascotas evitaran que defequen en cualquier parte.
EN PUNTOS
4Los canales de Surco, Huatica, Ate y Zárate toman agua del río Rímac, ingresan a la ciudad y desprenden una serie de acequias menores.
4Las juntas de usuarios (formadas por las comisiones de regantes) se encargan de mantener los canales, de acuerdo con el Decreto Supremo 057. Cobran una tarifa (entre mil y 30 mil soles) a los que usan el agua con fines de riego. A Inrena le corresponde fiscalizar en qué usan el dinero.
4A diferencia de los distritos del centro urbano, Villa El Salvador solo riega sus 837.100 metros cuadrados de áreas verdes con aguas servidas tratadas por Sedapal. En este distrito funciona la planta de Huáscar, la cual entrega agua (tratada como si fuera para la categoría de plantas forestales no comestibles) al distrito a través de un convenio.
4En San Martín de Porres hay 500 parques, pero el municipio tiene solo un camión cisterna para regarlos. Su alcalde, Freddy Ternero, ha anunciado también la construcción de una planta de tratamiento de agua para regar sus áreas verdes.