Entrevista LIU BAINIAN

"Me gustaría ver al Papa en China"

Es el fundador y líder de la Asociación Patriótica China, organismo que sirve de puente entre la iglesia oficial y el Gobierno Chino. En el Vaticano es considerado poco menos que diabólico

Por Patricia Castro Obando, Corresponsal

Beijing. Liu Bainian es un viejo conocido del cardenal Joseph Zen, obispo de Hong Kong. Ambos se conocen desde la infancia y hasta vivieron juntos en el mismo seminario, pero Liu no logró ordenarse sacerdote porque la Revolución Cultural se lo impidió. Mientras que Zen se fue a Roma, donde endureció su posición contra el régimen de Beijing, Liu permaneció cercano al Partido Comunista y dio vida a la Asociación Patriótica. Los antiguos seminaristas chinos que ahora tienen más de siete décadas de vida, se han distanciado hasta colocarse en las dos esquinas opuestas de un mismo cuadrilátero. Es el enfrentamiento del catolicismo vaticano de Zen, el demócrata, frente al catolicismo patriótico de Liu, el comunista. Hace unas semanas, El Comercio entrevistó a Joseph Zen en Hong Kong. Hoy es el turno de Liu Bainian, en Beijing.

¿Qué opina sobre la carta del Papa a los católicos chinos?
Es un gran avance. Los papas anteriores también enviaron cartas al Gobierno Chino, en los años 1947, 1948, 1950, 1954 y en la década del 60, pero siempre se oponían al comunismo, condenaban al régimen y castigaban a los miembros de la Asociación Patriótica. El papa Benedicto XVI, en su carta, ha expresado su amor e interés por los fieles en China y especialmente, por los nuevos y jóvenes sacerdotes. El Papa desea que amen a Dios y a su patria y asuman la misión de ser luz y sal para los chinos. Incluso, ha llamado a la unidad y ha pedido a los sacerdotes clandestinos que salgan a la luz y trabajen en forma conjunta con los pastores de la iglesia oficial.

El Papa también ha pedido libertad religiosa
La libertad religiosa debe aplicarse en ambas direcciones. Los papas anteriores prohibieron enérgicamente que los fieles en China se relacionaran con el comunismo. Los católicos chinos no podían participar en los sindicatos, las asociaciones de mujeres, ni siquiera, leer el periódico del partido. Tampoco podían comunicarse con la iglesia oficial. Desde que China y el Vaticano rompieron lazos en 1951, Roma ha excomulgado a los obispos nombrados por la asociación. Pero afortunadamente se ha dado el cambio.

¿Cuándo empieza el cambio del que habla?
Ha sido en forma gradual mientras conocía cada vez más a la iglesia china. Ya en la década del 50, la iglesia en China declara que está de acuerdo con Roma en las cuestiones de fe, pues se trata de un mismo credo pero también defiende su amor a la patria. Con los años, Roma deja de imponerse y modifica su actitud frente al Gobierno y a los católicos chinos. Se nota un cambio con el papa Juan Pablo II. Pero la iglesia china no se ha movido. Es el Vaticano el que ha empezado a cambiar.

¿Cómo describe la postura de Benedicto XVI frente a China?
El actual Papa está intentando comprender a la iglesia china. La carta subraya sus buenas intenciones y se percibe un cambio de tono en comparación con los otros papas. Deja claro que desea el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre China y el Vaticano. Aunque también hay ciertos problemas en la carta debido a la imprecisión de sus fuentes.

¿Qué tipo de problemas?
El Vaticano no ha escuchado a todas las partes. Se ha basado en una información parcializada. Debe considerar otras versiones, especialmente, la opinión del pueblo chino. Es cierto que ha escuchado a la iglesia en la clandestinidad pero no ha oído las voces de la Asociación Patriótica ni del Gobierno Chino. En parte se debe a que no tenemos contacto directo. Esto ha causado algunos malentendidos como su percepción de la libertad religiosa o la función que cumple la Asociación Patriótica.

¿Cuál es esa función?
La Asociación Patriótica no es una institución religiosa sino un consejo nacional formado por obispos, sacerdotes y católicos laicos que representa el sentimiento patriótico de los católicos chinos. Es un puente ente el Gobierno y la iglesia china. Entre otras cosas, nos encargamos de transmitir al Estado las necesidades de los creyentes chinos.

¿Qué imagen tienen los chinos sobre el cristianismo?
En el pasado, por razones históricas, el pueblo chino pensaba que el catolicismo era una religión siniestra y reaccionaria que interfería en China. Pero la Asociación Patriótica ha trabajado duro para cambiar esta percepción. Ahora, los católicos chinos son vistos como personas que aman tanto a su país como a Dios. Incluso los líderes políticos consideran que los católicos somos un grupo determinante en la construcción de una sociedad armoniosa.

¿Cuál es la situación actual de la iglesia en China?
En los últimos 50 años, especialmente en las últimas dos décadas, la iglesia china se ha desarrollado más rápido que en sus 400 años de historia en China. Hemos construido 12 institutos de teología en todo el país, el más grande está en Beijing. Allí se han graduado cerca de 200 licenciados en teología y dentro de dos años, vamos a ofrecer el título de doctor. Ahora tenemos 3.000 estudiantes de teología. Existen 70 conventos y 6.000 iglesias por todo el país, 1.900 sacerdotes y más de 3.000 monjas, los cuales enviamos a seguir cursos al exterior. Hoy contamos con 5 millones de católicos en China. Es el mejor momento de la Iglesia Católica en el país. El catolicismo sigue creciendo en China debido a que se ha adecuado al sistema.

¿Se trata acaso de un catolicismo con características chinas?
En China se ha aplicado con éxito el socialismo con características chinas. La mayoría de chinos no profesa ninguna religión, aunque creen fervientemente en el amor a la patria. Por eso nuestra fe también tiene características chinas. Es allí donde la Asociación Patriótica sirve como nexo crucial. A pesar de que somos una minoría, el Estado se preocupa por atender nuestras necesidades y ha introducido en las universidades clases de teología y la historia de las religiones. Además, ha destinado 70 millones de yuanes (casi 10 millones de dólares) en la construcción del Seminario Nacional de la Iglesia Católica en Beijing.

¿Cree que es posible restablecer las relaciones entre el Vaticano y China?
Depende mucho del Vaticano. Si rompe sus vínculos con Taiwán y no interfiere en los asuntos internos, todo es posible. Las condiciones son iguales para todas las religiones en China. Para el Gobierno Chino no es una prioridad ni una urgencia restablecer las relaciones. Somos 1.300 millones de habitantes de los cuales ni el 1% es católico. Por otro lado, cuando Europa del Este se derrumbó, Estados Unidos y el Vaticano dijeron que la religión tuvo un papel clave en este proceso. Los chinos no queremos que aquí pase lo mismo.

¿El Gobierno Chino aceptará finalmente el modelo de Vietnam por el cual el Vaticano y el Estado comparten la selección de obispos?
La decisión final le debe corresponder al Estado. No podemos aceptar a un obispo que no reconozca al Gobierno Chino como la máxima autoridad. Empezamos a seleccionar a nuestros propios obispos porque no tuvimos otro remedio. En 1957, de 140 iglesias en China, 120 carecían de obispos. No teníamos relaciones con el Vaticano, pero el Papa de entonces inmediatamente excomulgó a los nombrados. Actualmente muchos obispos cuentan con el reconocimiento de Roma que ha ido cambiando de postura. Nuestro proceso de evaluación es muy estricto. Los candidatos deben tener más de 35 años, por lo menos cinco años de experiencia, alto conocimiento de teología, buena salud y lo más importante, ser patriotas. Hoy ya tenemos cerca de 170 obispos en todo el país, sin ellos, el catolicismo no hubiese avanzado en China.

El cardenal Zen, obispo de Hong Kong, dice que usted entorpece las negociaciones porque desea retener el poder.
Él dice muchas cosas que no son ciertas. Dice que no hay libertad religiosa en China pero viene a dictar cursos de teología y nunca ha sido censurado. Habla mal del comunismo, porque cree en la democracia. Hasta participa en manifestaciones políticas en Hong Kong, en contra del Gobierno. ¿Cómo vamos a confiar en una persona así? Con esa actitud, es él quien está perjudicando las negociaciones.

¿Cuál es su mayor deseo?
Poder sentar las bases del catolicismo en China para que 1.300 millones de personas conozcan a Dios. Me gustaría ver la llegada del Papa a territorio chino porque eso significaría que el Vaticano respeta nuestro régimen. Pero como a Zen, a mí también me quedan pocos años.

El Vaticano y China
La Iglesia Católica de China, oficial y tutelada por el Estado, ha nombrado unilateralmente al obispo de Beijing, y el Vaticano ha aceptado su elección, a pesar de que la potestad es exclusiva de Roma. El sacerdote Joseph Li Shan fue elegido el lunes por la Iglesia Católica Oficial como el nuevo purpurado de Beijing.

El Vaticano respondió positivamente a este nombramiento, calificando a Li Shan de 42 años y párroco de la iglesia San José, en el centro de Beijing, como "una persona buena e idónea". Roma considera esta elección como un "signo positivo". Sin embargo, aún no ha recibido una solicitud formal para que el Papa apruebe este nombramiento.

Li Shan fue elegido por 93 personas entre sacerdotes, religiosas, seminaristas y representantes de la Iglesia Oficial para suceder a monseñor Michael Fu Tieshan, la máxima figura del catolicismo patriótico en China, tras su fallecimiento en abril de este año. En los últimos dos años, una serie de ordenaciones de obispos sin la aprobación del Vaticano agravaron las tensiones entre la Santa Sede y China.

El 30 de junio, el papa Benedicto XVI envió una carta a los católicos chinos, llamando a la reconciliación entre China y el Vaticano. En el país asiático viven 12 millones de católicos divididos entre la Iglesia Católica Oficial, que obedece al Gobierno Chino y la Iglesia Católica clandestina que se mantiene fiel al Papa. Beijing y Roma rompieron relaciones en 1951. Sin embargo, Benedicto XVI ha colocado a China como "caso urgente".