Feria Internacional del Libro de Lima. Entrevista a Marcos Giralt

Escribir la incertidumbre

El ganador del Premio Herralde de Novela nos visita con su más reciente obra bajo el brazo: "Los seres felices", una historia sobre el amor y la madurez

Por Enrique Planas

Es el autor de "París", una de las novelas más memorables producidas por la joven novelística española. Marcos Giralt Torrente (Madrid, 1968), quien obtuvo el premio Herralde (quizás el lauro literario más prestigioso de la península), llega a la FIL-Lima invitado por el Centro Cultural de España para presentarnos "Los seres felices" (Anagrama), libro que, confiesa el autor, fue concebido como una segunda parte "no convencional" de su premiada novela. ¿Y en qué rompe "Los seres felices" la convención de una secuela? Pues que su ultima novela no guarda una continuidad argumental, ni siquiera el tema o los personajes. Sin embargo, comparte con "París" una preocupación: si en su primera novela Giralt exploraba las incertidumbres de la infancia, en esta rebusca en un personaje acosado por la incertidumbre que produce el ingreso en la madurez. Por cierto, sus traumas de niñez arrojarán pistas clave para entender sus decisiones adultas.

¿Siempre encuentras la materia prima de tus ficciones en el territorio de la infancia?
Y sí. No lo sé muy bien. En realidad, escribo sobre lo que me preocupa. Para mí la literatura es un intento de comprender el mundo que me rodea, y la infancia me atrae especialmente. La infancia es el territorio de donde venimos y sigue teniendo sentido en el presente.

Marcada por las presiones editoriales y los éxitos de ventas, ¿crees que una literatura intimista como la que haces encuentra cada vez menos espacio en España?
Creo que lo que caracteriza ahora mismo a la literatura española es una tremenda pluralidad de voces. No cabe duda de que en Europa en general ya no hay territorio para la épica, lo cual no quiere decir que eso necesariamente sea un defecto. La literatura siempre refleja el tiempo y la sociedad en la que nace. Y hoy nos encontramos con una reivindicación de la exploración de mundos individuales. En una sociedad en que las luchas colectivas han desaparecido, y que la utopía se ha excomulgado, todo se vuelca hacia el individuo. Y es lógico que los escritores se vuelvan individualistas de la única manera que pueden serlo: explorando la subjetividad.

Pero siempre la búsqueda editorial de éxitos distorsiona esta realidad diversa al crear modas literarias. "París", tu primera obra, fue escrita cuando la novela española joven tenía una personalidad muy definida: cínica, rockera, violenta.
En ese caso sí. En el momento en que nace "París" se hizo un retrato estereotipado de mi generación, la llamada Generación X, que suponía que todos practicábamos el realismo, que todos estábamos influenciados por el cine norteamericano, el cómic, el rock, etc. Ciertamente, hubo escritores que practicaban eso, pero no todos lo elegimos. Ni siquiera los que estaban metidos en ese estereotipo tenían algo que ver. Creo que José Ángel Mañas y Ray Loriga, que fueron etiquetados igual y se les llamaba "la cofradía del cuero", no tienen absolutamente nada que ver. Fue una etiqueta que perjudicó a muchos escritores jóvenes que nos encontrábamos con descalificaciones muy generales, cuando éramos bastante diversos.

¿Y qué fue de la novela maldita de la generación del 90?
Creo que ha desaparecido. Lo más extraño de todo es que, de alguna manera, la nuestra fue la primera generación "normalizada" de la literatura española. Hubo un momento en que, si escribías, estabas obligado a tomar una posición política. En 1970, en España había grandes debates sobre la literatura comprometida. Quisieras o no, la realidad histórica de España te marcaba. La primera generación que escribió sin esa carga histórica fue la de Javier Marías o Muñoz Molina, pero ellos vivieron esos debates en su juventud. Y los de la generación del 90 nos encontramos, por primera vez, con un mercado posible, con la idea de que era posible casi vivir de la literatura. Todo el "trabajo sucio" nos lo había hecho la generación anterior. La paradoja, sin embargo, es que por culpa de un tapón generacional, los que hace diez años éramos jóvenes promesas, seguimos siéndolo.

LOS SERES FELICES
Autor Marcos Giralt
Editorial Anagrama
País España

HOY EN LA FERIA
Lugar: Auditorio Ricardo Palma.

Mesa redonda: "Escritura y vida", con Marcos Giralt, Enrique Serrano y Oswaldo Reynoso. 5:30 p.m.