Feria Internacional del Libro de Lima. Entrevista a Edmundo Paz Soldán

Se vende un intelectual

"Palacio Quemado", la más reciente novela del fundamental escritor boliviano, retrata con lucidez el desprestigio del intelectual asalariado y la crisis de una clase política boliviana recientemente extinta

Por Enrique Planas

La crónica política de una Bolivia convulsionada va trenzada con los recuerdos de infancia, los secretos terribles de una familia y una historia de amor. Pero especialmente con una profunda reflexión sobre la actual desvalorización de las palabras en la política actual. Todo ello entra en los aterciopelados ambientes de "Palacio Quemado", la más reciente novela de Edmundo Paz Soldán, en que el imprescindible autor boliviano se enfoca en esa vocación de los intelectuales por participar del poder. "En Latinoamérica siempre ha habido la tentación de pasar de las palabras a los hechos y por eso ha habido tanto esa tradición del intelectual letrado escritor, que participa en un partido político, que escribe la constitución. Es una larga historia que viene del siglo XIX. Lo que me interesaba trabajar es cómo, hoy en día, tenemos una visión muy exaltada del intelectual, como gran conciencia moral de nuestros países, pero son más los intelectuales adscritos al poder, acomodaticios, cortesanos, y aquel ambiguo, crítico del poder pero también fascinado por él. El caso de García Márquez es el más obvio: alguien capaz de escribir "El otoño del patriarca" e íntimo amigo de Fidel Castro", explica.

El protagonista de tu novela es uno de esos intelectuales vendidos al mejor postor...
Quería presentar esa versión del intelectual cortesano, que trata de justificarse pensando que las palabras tienen esa virtud, ese don con el que han soñado los letrados para cambiar la realidad. Con la diferencia de que ahora las convicciones no acompañan a la palabra. Hay un divorcio entre las palabras y las cosas, hay una retórica vacía. El intelectual se pone a escribir discursos sobre ideas que no necesariamente siente.

La novela describe una gran crisis política en Bolivia, muy parecida a la que la sacudió hace pocos años. ¿Bolivia es un país inviable o, más bien, un gobierno como el de Evo Morales ha redefinido su perfil?
Dos de los modelos explícitos de este libro fueron dos novelas italianas: "El Gatopardo" y "El Conformista". En la primera, me interesó el momento en que Giuseppe de Lampedusa cuenta la caída de la aristocracia en Italia y cómo llega la burguesía en 1870 y cómo los aristócratas que odiaban a los burgueses debían hacer concesiones para enquistarse en el nuevo régimen. Y en la segunda, Moravia presenta esta figura del intelectual que llega a lo alto del gobierno durante el fascismo italiano y, a pesar de estar en desacuerdo con muchas cosas, se va conformando para no perder lo que ha conseguido. A través de mi protagonista me interesaba narrar el fin del período neoliberal en Bolivia. Creo que en mi país ha ocurrido una revolución invisible, democrática, marcada por un cambio de élite. Después de Evo Morales, una clase política ha dejado de existir. Quedan resabios que tratan de enquistarse, pero ha habido un cambio de guardia. En la misma fotografía oficial, tú veías en la fotografía de los 16 ministros del gabinete, 15 hombres blancos de terno y corbata. Ahora solo ves uno con estas características, rodeado por dirigentes mineros, sindicalistas, cocaleros, campesinos. Hay un evidente cambio de rostro que funciona como metáfora. Yo quería narrar el momento antes de la llegada de la nueva clase y por qué fracasó la anterior.

Aunque el poder de Evo Morales luce también muy precario...
Los problemas estructurales de Bolivia son tan grandes que sobrepasan a Evo. Él está destinado a decepcionar a varios sectores sociales. Para que Bolivia se convierta en un país moderno necesita cambios estructurales muy profundos que van más allá de toda una generación. Veo que el partido de Evo Morales apunta, a través de la asamblea constituyente, a perpetuarse en el poder unos 15 a 20 años. Ahora ya empiezas a ver protestas sociales, como mineros que entraban a La Paz con dinamita, como ocurría con los gobiernos anteriores. Le va a ser imposible satisfacer todas las demandas. Tiene por ahora un capital político muy alto que lo va a sostener un buen tiempo, pero imagino que la impaciencia va a terminar ganando algunos sectores que en este momento lo apoyan. Creo que, más allá de lo económico, lo más importante que se ha hecho son los cambios de inclusión social que se necesitaban.

 

PALACIO QUEMADO
Autor:
Edmundo Paz Soldán
Editorial: Alfaguara
Nacionalidad: Boliviana