En su discurso por Fiestas Patrias, el presidente Alan García se comprometió a continuar con la política de austeridad que ha desarrollado durante su primer año de gestión.
El mandatario invocó el ahorro de recursos para la inversión en obras sociales por parte de distintas entidades estatales.
"La austeridad como actitud de los que gobiernan debe ser nuestra norma. Un presidente-ciudadano no necesita pompas ni gastos suntuarios", dijo.
Destacó que mantener la moderación en el gasto público impediría el aumento del gasto corriente y la planilla del Estado en favor de los más humildes.
AHORRO EN CASA
El jefe del Estado recalcó que Palacio de Gobierno ha disminuido en un solo año los gastos corrientes, tanto que solamente ha utilizado 21 millones de soles de los 42 millones presupuestados.
Agregó que solo en consumo de combustibles y servicio de telefonía se ahorró 364 mil soles mensuales, monto que podría reducirse más el próximo año.
"Pido a los ministerios, al Congreso, a las embajadas, a los gobiernos regionales y municipios actuar con la misma o mayor austeridad y orientar el máximo de recursos a las obras sociales", indicó.
Lamentó, sin embargo, que la disminución en gastos de publicidad hubiera ocasionado críticas por "no haber sabido comunicar sus logros".
AUSTERIDAD NO ES EFICIENCIA
Entre los principales logros de su primer año de gobierno, García mencionó la reducción salarial de los altos y medianos funcionarios públicos. Sin embargo, esto podría generar un mayor costo a largo plazo.
"No necesariamente austeridad significa mayor eficiencia. Preocupan dos cosas: la fuga (de personas capacitadas) que pueda haber y el desincentivo a los posibles entrantes (al sector público)", indicó el economista Eduardo Morón.
Este consideró que no debe equipararse la reducción del sueldo de las autoridades electas con el de la burocracia, pues a largo plazo no se generarán los resultados esperados para beneficio de todos los peruanos.
PARA TENER EN CUENTA
Contradicción
La aprobación de la ley de carrera pública magisterial implica recompensar a los maestros más capacitados, lo cual --según Morón-- se contradice con la política de austeridad en el sector público. "Este es un ejemplo: si lo vale, no hay que ser austeros".