ENTREVISTA. Alonso Cueto

No todas las ballenas son asesinas

El literato presentó "el susurro de la mujer ballena",una intrigante e intensa novela en que la amistad y la venganza nadan en un mar de recuerdos

Por Alberto Revoredo

El talentoso escritor peruano Alonso Cueto presentó su nueva novela, "El susurro de la mujer ballena" (Planeta, 2007), finalista del Premio Planeta-Casamérica de Narrativa Iberoamericana 2007. Es una historia que se inicia con el reencuentro, luego de muchos años, de Vilma y Rebeca, dos ex amigas del colegio; un reencuentro que las hará hurgar en sus recuerdos y revisar el pasado que les estalla en la cara.

¿Fue difícil escribir desde el punto de vista de una mujer?

Cuando me planteé este tema lo hice como una historia de dos hombres que se encuentran, pero inmediatamente pensé que sería más interesante hacerlo con dos mujeres.

¿Como reto narrativo?

Justamente, como reto narrativo. Creo que un escritor siempre debe tratar de hacer lo más difícil, meterse en camisa de once varas, y, en este caso, contar la historia desde el punto de vista de un personaje femenino era un reto mayor. Era más interesante, además, porque creo que las mujeres en general están mejor dotadas para la amistad que los hombres, son más capaces de un compromiso afectivo, y por eso era más atractivo como material el mundo de la identidad femenina.

Los personajes logran credibilidad...

Ese era el reto. Creo que un escritor, hasta cierto punto, debe ser como un actor que tiene que impostar voces y hacer creer que es uno de sus personajes. Me parece que escribir siempre es como una aventura, en la que uno se mete a territorios inexplorados, desconocidos, en los que hay que avanzar a tientas, y en eso creo que consiste lo fascinante de esta vocación.

Vilma y Rebeca son personajes bastante antagónicos, pero con una línea que las une...

Exactamente, hay algo en el fondo que las hace similares, eso me interesaba recalcar. El planteamiento inicial era mostrar a una exitosa y a una fracasada, pero poco a poco quería ir desarrollando este tema y escribir los fracasos internos que hay dentro de la exitosa y las victorias internas que hay dentro de la fracasada. Rebeca es la chica que se ha recuperado y es capaz de mostrarse, y Verónica, que es la exitosa, tiene muchas fisuras en su vida íntima, y en algún momento llega a sentir envidia de la determinación y la fuerza de Rebeca.

Y por eso Rebeca es una mujer ballena que susurra...

Me interesaba crear un monstruo vulnerable, un personaje violento y a la vez necesitado. Que de pronto, detrás de toda esa violencia, se mostrara vulnerable y necesitada. Yo nunca sé qué va a pasar con mis personajes. Inicialmente Rebeca era alguien que venía a cobrar una venganza y de pronto se convirtió, para mi sorpresa, en un ser débil y suplicante. Y lo más atractivo para un escritor es ser un sirviente de los personajes y que los personajes se vuelvan autónomos, que vayan por su cuenta. Escribir una novela es como salir de viaje con los personajes, vamos viendo qué nos va pasando en el camino, y en eso no hay ninguna directiva.

Una vez más el tema de no poderse escapar del pasado...

Sí, el tema del pasado siempre me ha interesado, el pasado como una sombra que se proyecta sobre nuestras vidas. Las personas, como las familias, como las sociedades, almacenan, soslayan y ocultan una serie de temas incómodos del pasado. Y creo que la tranquilidad y armonía de las personas dependen mucho de las relaciones que tengan con sus recuerdos.

Hay además otros temas sugeridos...

Sí, por ejemplo el del culto al cuerpo convertido en la religión del siglo XXI. Hay un momento en que Verónica dice que todos los aspectos del culto religioso han sido rebasados por este nuevo culto al cuerpo perfecto, en el que las antiguas penitencias ahora son las dietas, los milagros son las cirugías plásticas, los templos se han convertido en los gimnasios y los rituales son los desfiles de modas. l