VIDAS DISIPADAS. Los excesos de la fama

Las chicas solo quieren divertirse

Hilton, Richie y Lohan representan el nuevo paradigma de las jóvenes de Hollywood: famosas, atractivas y dueñas de una incontrolable tendencia a conducir bajo los efectos del alcohol

Washington [EFE]. ¿Qué tienen en común Lindsay Lohan, Nicole Richie y Paris Hilton, además de belleza, fama y desmesuradas cuentas bancarias?

Como se ha demostrado en los últimos meses, las tres jóvenes celebridades también comparten una incontrolable necesidad de tomar el volante de sus autos deportivos para lanzarse a toda velocidad por las calles y avenidas de Hollywood, no sin antes haber bebido ingentes cantidades de cerveza, vino, whisky o vodka.

El espíritu rebelde de estas populares figuras del entretenimiento había llevado a una de ellas (Hilton) a la cárcel, un frío destino que pronto será compartido al menos por una de sus dos famosas colegas de juerga: el viernes pasado Nicole Richie, hija adoptiva del cantante Lionel Richie, se declaró culpable de conducir ebria en un juzgado en Glendale (California), por lo que ha sido condenada a cuatro días de cárcel, una multa de más de 2.000 dólares y a asistir a un curso de educación sobre el consumo de alcohol.

Richie, quien además ocupaba los titulares por partida doble, puesto que se hacen conjeturas sobre su posible embarazo, podrá cumplir la condena en una cárcel privada, en la que esta estrella televisiva no tendría que prescindir de todos los lujos a los que está acostumbrada.

En este aspecto, Nicole tiene más suerte que su amiga y compañera de reparto en televisión, Paris Hilton, quien pasó 23 días en la cárcel por violar la libertad provisional que le había sido impuesta por conducir bajo los efectos del alcohol.

Aunque el caso de Hilton fue especialmente sonado, la actriz estadounidense Lindsay Lohan no tiene mucho que envidiarle.

Lohan, quien curiosamente se dio a conocer en un espacio televisivo infantil ("Club Mickey") y con cuya imagen se han fabricado muñecas para niñas, no ha dejado de dar que hablar desde que fue detenida por segunda vez, bajo sospecha de conducir en estado de embriaguez y posesión de cocaína.

La protagonista de "Georgia Rule", de 21 años, acababa de completar un programa de rehabilitación al que se sometió después de sufrir un accidente automovilístico mientras, al parecer, conducía bajo los efectos de las drogas.