Ingmar Bergman

Es la noticia que no esperábamos ofrecer porque la muerte de un artista como el maestro Bergman nos resulta siempre dolorosa nunca hubo un cineasta como él, porque su obra e influencia son únicas e irrepetibles

Por Alberto Servat

La muerte de Ingmar Bergman conmociona al mundo entero. No solamente ha dejado de existir un gran cineasta, sino también uno de los artistas más influyentes de la segunda mitad del siglo XX. Falleció en su residencia de la isla de Faro, en el mar Báltico, rodeado por parte de su familia. Su hija Eva Bergman, quien fue la encargada de dar la noticia, explicó a la prensa que el fallecimiento ocurrió de forma pacífica, aunque no precisó las causas. En tanto, su yerno, el escritor Henning Man-kell, comentó: "Lo visité la semana pasada y entonces vi que se nos iba. Era un hombre viejo que murió plácida y dulcemente en su cama, un viejo corazón que dejó de latir", explicó, tal como cita la agencia Efe.

La noticia de su muerte originó un sinnúmero de condolencias de personalidades de la cultura y la política suecas. "Su obra es inmortal y espero que su herencia sea cuidada y desarrollada durante muchos años", afirmó el primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt Reinfeldt, en un comunicado público.

ORIGEN
Ernst Ingmar Bergman nació el 14 de julio de 1918 en Uppsala, al norte de Estocolmo. Creció en un ambiente sumamente restrictivo. Su padre era un pastor luterano y la educación que Ingmar recibió, junto con su hermano, fue represiva hasta lo inaguantable. "Casi toda nuestra educación estuvo basada en conceptos como pecado, confesión, castigo, perdón y misericordia, factores concretos en las relaciones entre padres e hijos, y con Dios", escribió Bergman en su autobiografía "La linterna mágica". En medio de todo ello, el futuro cineasta creó un mundo de fantasía alrededor justamente de una linterna mágica, un juguete que proyectaba imágenes en la oscuridad.

Estudió Arte y Literatura en Estocolmo y, a partir de 1941, empezó a escribir teatro profesionalmente. Comenzó a cimentar una carrera que lo llevaría a debutar en el cine de manera inesperada.

Había escrito el guion de "Hets" (1944), y cuando el rodaje estaba a punto de finalizar, el director Alf Sjöberg cayó enfermo y le tocó a Bergman dirigir la última secuencia de la película. "Hets" causó cierta controversia debido a que ponía en tela de juicio el sistema educativo sueco, ya que estaba basado en los recuerdos de infancia del guionista.

Bergman supo entonces que el cine ofrecía infinitas posibilidades expresivas. Comenzó a aprender todos los aspectos del oficio, desde la iluminación al maquillaje. Solamente así una película podía ser una obra suya.

"Fängelse" (1948) habría de ser considerado su primer filme. Anteriormente había dirigido cuatro películas por encargo, pero esta vez se trataba de un proyecto personal con guion propio.

Sin embargo, el triunfo internacional recién tocaría a su puerta en 1955, tras el estreno de la comedia "Sonrisas de una noche de verano" en el Festival de Cannes. Obtuvo el premio especial del jurado y el filme se presentó en todo el mundo.

Pero era solo el comienzo. Al año siguiente, "El séptimo sello" remeció todos los conceptos e ideas cinematográficas. De esa manera, Bergman imponía su nombre no solamente como un hábil realizador de cine, sino también como un pensador, capaz de comunicar ideas sobre la vida, la fe, el arte y la muerte. Réquiem por un artista único