Amazonas. Revash

Mausoleos en el acantilado

Singulares complejos funerarios de la cultura Chachapoyas sobresalen de los abrigos rocosos del valle del Utcubamba

Por María Helena Tord

Recorrimos durante una hora el camino que conduce de la ciudad de Chachapoyas a Yerbabuena, el poblado más cercano desde la carretera hacia nuestro destino final: el mausoleo de Revash.

Desde Yerbabuena nos dirigimos por media hora más hacia Santo Tomás, un tranquilo poblado en las alturas del valle que se caracteriza por sus casitas de techo a dos aguas de tejas rojas y por su pisos de tierra de color ocre. Acá existen pequeños hospedajes de los pobladores donde pasar la noche, y unos cuantos restaurantes sencillos con buena sazón, como La Chiclayana.

Generalmente los turistas que visitan Revash regresan a Chachapoyas para pasar la noche, pero en caso de que continúe la ruta hacia el sur, puede optar por pernoctar en Santo Tomás, que es el poblado más simpático de esta zona.

VARIAS RUTAS
Hay diferentes entradas para comenzar la caminata, una cerca de Santo Tomás y la otra cercana a Yerbabuena. Comenzamos la expedición por un camino de herradura sin muchas pendientes y con senderos señalizados y acondicionados para los turistas.

Luego de 15 minutos de caminata, empezamos a divisar a lo lejos unas maravillosas construcciones edificadas en el acantilado de los cerros del valle del río Utcubamba, que se distinguen de la roca caliza por su color rojo vivo.

En solo una hora ya estábamos frente al mausoleo, que es una especie de conjunto de casitas rectangulares de hasta dos pisos de altura, hechas con mortero de barro y troncos de madera. Las chullpas están enlucidas y pintadas de crema y rojo, y en la fachada presentan nichos en forma de T.

Estas fueron hechas por la cultura Chachapoyas que habitó este territorio hace más de 800 años y que se caracterizó por escoger hermosos paisajes para conservar a sus ancestros.

OFRENDAS
En el interior de las chullpas la pareja de arqueólogos Reichlen, halló en la década del cincuenta fardos funerarios junto con ofrendas hechas de ornamentos de plumas, peines, collares, herramientas de piedra y de hueso, así como instrumentos musicales, cerámica y redes hechas de fibras naturales para cargar llamadas solpe, utilizadas actualmente por las mujeres de la región como bolsos.

El fácil acceso hacia las chullpas permitió que fueran objeto de continuos e inescrupulosos saqueos que deterioraron el complejo e incluso derrumbaron algunas paredes, además de graffitis hechos por visitantes inconscientes.

Felizmente aún se conservan las pinturas, que tienen formas geométricas y figurativas de animales, así como sus vivos colores que se han preservado en el tiempo.

El sitio arqueológico de Revash fue incorporado como parte del plan Copesco Nacional, lo cual significó una completa restauración del complejo. Ello nos brinda un motivo más para visitar este singular mausoleo en un viaje al maravillo departamento de Amazonas, tierra de los antiguos chachapoyas.

ALLÁ VAMOS

Cómo llegar:
Desde Lima es posible llegar a la ciudad de Chachapoyas vía terrestre o aérea a través de Chiclayo o Tarapoto.

Tiempos por tierra: De Lima-Chiclayo-Chachapoyas son 22 horas de viaje. De Chiclayo a Chachapoyas son 10 horas de viaje. De Tarapoto a Chachapoyas, vía Moyobamba, son ocho horas de viaje.

A Revash: Ubicado a 60 km al sur de Chachapoyas en dirección a Yerbabuena. El tiempo aproximado es de una hora por Carretera afirmada. La caminata hasta el mausoleo es a través de un camino de herradura señalizado y dura aproximadamente una hora y media.