Los trabajadores se niegan a permitir que la administración del canal quede en manos del nuevo gobierno
BRUNO RIVAS
Enviado Especial de El Comercio
Asunción. Es la primera vez que María aparece en televisión. Tiene el micrófono para ella sola y todo el país puede verla. Una parte de su discurso la hace en español y otra en guaraní. “No vamos a permitir que los golpistas tomen el país”, dice con energía y sus palabras son respondidas con aplausos y vítores de cientos de personas. María es una de los cientos de personas que desde el sábado por la noche han podido pasar por el micrófono abierto que la TV Pública Paraguay ha colocado en la puerta de su sede, ubicada en el centro de Asunción.
El canal se ha convertido en el foco central de las protestas contra el gobierno de Federico Franco. La cruzada de sus trabajadores empezó a los pocos minutos de la caída del ex presidente Fernando Lugo. “Mientras Franco juraba su cargo, una persona que se identificó como representante de la nueva administración de forma prepotente exigió levantar la programación”, señaló a El Comercio, Diego Segovia, gerente de proyectos del canal. “Para nosotros fue un atropello total porque nunca durante los dos años que tiene de iniciado el proyecto habíamos recibido una orden de censura”, acotó.
El comunicador señaló que, debido a que las presiones continuaron durante el sábado, los trabajadores decidieron movilizarse, emitir un programa a micrófono abierto y convocar a la gente para defender el canal.
Un canal público
“TV Pública Paraguay fue ideado, salvando la distancia, siguiendo el modelo de la BBC. Es un canal que opera con fondos estatales pero cuya línea es plural y no obedece a los intereses del Gobierno sino de la ciudadanía”, afirmó a este Diario el analista Alfredo Boccia. “Durante los seis meses que tiene de funcionamiento el canal nunca se guió por los intereses gubernamentales, tanto así que Lugo casi nunca salió”, dijo la analista Milda Rivarola.
Foco de protestas
La instalación del micrófono abierto y la estrategia de convocatoria a través de mensajes de texto permitió que desde las ocho de la noche del sábado decenas de personas se vayan congregando en las puertas del canal. Intercalando música y discursos espontáneos el micrófono rompe con el silencio que domina la vida en la capital paraguaya.
“No vamos a permitir la censura, esta es una movilización puntual para rescatar el canal pero es parte de las movilizaciones en contra del gobierno golpista de Franco”, señaló por su parte Alejandra Torrents, una de las coordinadoras de la movilización.
Por su parte, el Gobierno niega que entre sus planes esté censurar al medio. “Es falso que yo haya ido de forma prepotente y con policías. Solo fui a hablar con los productores porque me enteré de que se habían producido renuncias”, manifestó a El Comercio Cristian Vásquez, el vocero de prensa del Gobierno acusado por los trabajadores del canal. “Qué mejor prueba de que en Paraguay hay libertad de expresión que el funcionamiento del canal”, acotó.
Durante las últimas horas han crecido los rumores de que el Gobierno tomará las instalaciones para acallar una voz que paradójicamente ha estado financiando.