El enfrentamiento de policías y comuneros se produjo en el intento por llegar a la zona donde fueron secuestrados cinco mineros
La Paz (DPA). Un campesino murió hoy en una frustrada acción en el norte del departamento boliviano de Potosí para liberar a cinco rehenes, todos trabajadores de una filial de la minera canadiense South American Silver, informaron funcionarios de la Defensoría del Pueblo.
El enfrentamiento de policías y comuneros de Mallku Khota, poblado a 350 kilómetros al sudoeste de La Paz, se produjo en el intento de los uniformados de llegar hasta la zona donde fueron secuestrados cinco trabajadores de la compañía Mallku Khota, filial de una minera canadiense.
Marcos Colque, representante de la Defensoría del Pueblo en el poblado minero de Llallagua, reportó por teléfono la muerte del campesino y ocho heridos entre campesinos y civiles.
Un periodista de la red radial Erbol relató que el ministro de Trabajo, Daniel Santalla, había logrado reunirse en la comunidad de Chirocasa con dirigentes de Mallku Khota para que se liberen a tres de los cinco rehenes, pero el enfrentamiento quebró ese acuerdo.
REHENES
El gobierno de Bolivia ordenó este jueves el despliegue de 370 policías para el rescate de cinco secuestrados por campesinos del norte del occidental departamento de Potosí, que se oponen a la explotación de yacimientos de plata, zinc y oro.
René Arroyo, otro funcionario de la Defensoría del Pueblo, confirmó que el lunes fueron tomados como rehenes tres empleados de una filial de South American Silver, tras la toma que hicieron los campesinos de un campamento de la minera que explora en Potosí.
Otros dos ingenieros de la Compañía Minera Mallku Khota, Fernando Fernández y Agustín Cárdenas, fueron secuestrados el 28 de junio pasado mientras cumplían sus tareas habituales en el proyecto minero, informó la filial de South American Silver mediante un comunicado de prensa.
Ambos dieron señales de vida el miércoles en conversación telefónica con sus familiares y uno de ellos pidió rápida asistencia médica, pedido desoído por sus ocasionales secuestradores.