“Dan mala imagen”, dijo el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, quien se lamentó por mostrar “desunión” en momentos de crisis
El gobierno de Mariano Rajoy se ha cruzado con otro problema en su afán de recuperar la buena imagen que España perdió en el mundo en la larga crisis económica que atraviesa: la explosión del independentismo en Cataluña, que el domingo tuvo un importante altavoz en el partido de fútbol que el Barza y el Real Madrid disputaron en el Camp Nou.
Lo ocurrido en el estadio barcelonés da “mala imagen” de España y “perjudica” al país en el mundo, aseguró hoy el ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo, un día después de un clásico que estuvo teñido por las reivindicaciones independentistas que han ido creciendo en las últimas semanas en Cataluña.
Tras la manifestación en la que el pasado 11 de septiembre decenas de miles de personas -hasta 1,5 millones según estimaciones catalanas- clamaron por la independencia en Barcelona, el jefe del Ejecutivo regional catalán, Artur Mas, decidió anticipar los comicios autonómicos al 25 de noviembre, en dos años sobre lo previsto, para impulsar en la nueva legislatura un referéndum de autodeterminación, cuente éste o no con la autorización preceptiva del Estado.
EL CAMP NOU, ¿ESCENARIO POLÍTICO?
Con Mas en el palco de honor y una politización como pocas veces en la historia, los ánimos se encendieron en el partido en el Camp Nou, un encuentro visto en medio mundo, con 400 millones de espectadores potenciales a través de 30 cadenas de televisión.
Antes de comenzar el juego, en el estadio se formó un enorme mosaico con 98.000 cartulinas repartidas entre los asistentes que formaron la “senyera”, la bandera catalana. Entre el público, los espectadores internacionales pudieron leer por televisión el lema “Cataluña, nuevo Estado de Europa”, escrito en inglés.
Y en el minuto 17 con 14 segundos se escuchó el grito ¡“inde, inde, independencia!” en un juego con el año 1714, en el que Cataluña, que había apostado por los Austria frente a los Borbones, perdió la Guerra de Sucesión y con ello vio abolidas sus instituciones.
GOBIERNO ESPAÑOL, DESCONTENTO
Al gobierno español no le ha gustado nada todo eso, sobre todo teniendo en cuenta el momento tan delicado que atraviesa España, estigmatizada por haber tenido que pedir a sus socios de la Zona Euro el rescate de sus bancos, con agujeros millonarios tras el estallido de la burbuja inmobiliaria en la que el país vivió durante muchos años. Y cuando todo el mundo habla de un segundo rescate, ahora sí, el de su economía, mientras Rajoy deshoja la margarita para decir si acude o no a él.
Se ha dado “una imagen de división interna en un momento de convulsión como el que estamos viviendo, en un momento en que todos los países del mundo están compitiendo por unos capitales escasos” y se ha dado “una imagen de desunión en vez de una imagen de esfuerzo compartido”, se lamentó hoy el ministro de Exteriores.