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Moico Yaker: "Lo revolucionario se ha convertido en adorno"

En "Palimpsesto" el artista reflexiona sobre cómo la utopía artística ha capitulado ante las leyes del mercado

Moico Yaker: "Lo revolucionario se ha convertido en adorno"

En su más reciente muestra, paralela a Art Lima, Yaker presenta óleos y metales grabados, sumando imágenes como si representara el teatro del mundo (Foto: Víctor Idrogo)

Todo comenzó con una silla. De elegante diseño barroco, suficientemente regia como para que el Poder se asiente en ella. Luego, como si intentara reescribir sobre este ícono, Moico Yaker diseña el tapiz del respaldo con trazos propios del constructivismo soviético, corriente artística que hace un siglo propagandizó la Revolución Bolchevique. Para el artista, fusionar el rococó con la abstracción geométrica fue algo intuitivo. Así, el cambalache resultante da cuenta de cómo los discursos estéticos perdieron hoy toda su carga ideológica. Incluso aquel arte que sintetizó la Revolución de Octubre, tras ser absorbido por el mercado, es domesticado adorno, desmantelada ya toda su filosofía y radicalidad. 

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Hablamos aquí de la capitulación del arte. O cómo, en palabras del artista, las instituciones (la silla barroca del poder), absorbe al arte y lo convierte en su esclavo, usándolo para sus fines. "Así, hasta lo más revolucionario se convierte en un adorno. En el fondo, esa es mi capitulación. Todo discurso sociofilosófico se convierte, sencillamente, en decoración", afirma. Por eso, no es gratuito que otra de sus obras resulte un muy personal homenaje de "La capitulación de Ayacucho" el celebre cuadro de Daniel Hernández, en cuyo degradado cielo flotan, nuevamente, sus simbólicas sillas, reproducida al infinito. 

"Palimpsesto" se titula la nueva muestra de Moico Yaker en Fórum, tras cuatro años alejado del circuito de galerías. Años en los que ha estado investigando en el trabajo con el metal, que él considera un enorme descubrimiento. Empezó colocando pan de oro en la tela como en la pintura cusqueña. Luego repujó la plata e intervino el fierro galvanizado. Hoy dibuja sobre el bronce. Y sus sillas simbólicas se plasman entonces en tela, papel y brillante metal. 

— Ahora que recordamos los 100 años del constructivismo ruso, ¿cree que hoy al arte le queda aún margen para ser contestatario, de soñar una utopía?  
Todo lo que puede ser subversivo lo es en su proceso de creación. Pero cuando sale al público, se institucionaliza inmediatamente. Ya no creo que haya subversión, ni siquiera en el arte conceptual. El hecho de tener que reflexionar e investigar para comprender una lingüística de las imágenes ya no tiene mucho sostén actualmente. El constructivismo, en su momento, significó la revolución y luego terminó siendo prohibido por la misma dirigencia soviética que prefirió el realismo socialista. 

— Si llegamos a esa conclusión, ¿cómo soporta ese vacío?
¡Al contrario! Hoy a través de la web puedes apropiarte de todo. Es como una biblioteca que se va enriqueciendo. La subversión, probablemente, radique ahora en la capacidad que tengas de encontrar modos de expresarte que no sean los más comunes. 

— Dispersos entre tantas imágenes en su muestra, encontramos un ícono muy presente en su obra, que es el del héroe. ¿Pintar a José de San Martín tiene que ver con la búsqueda de la pureza en tiempos tan oscuros? 
Nos puede hablar, más bien, de cierta búsqueda del idealismo. San Martín es el tema más escondido en esta muestra, siendo, en realidad, el que la ha originado. Pero no tengo ganas de que la muestra resulte muy obvia. Quiero que muestre ramificaciones de pensamiento. Y una de esas ramas es San Martín y el flamenco, su inspiración para hacer la bandera. Cuando San Martín soñó con flamencos al imaginar la bandera del Perú, solo tomó el blanco y rojo, y evitó el color negro, que también forma parte del ave. En su visión idealista de una Nueva República, lo negro significa la oscuridad, la maldad. ¡Y el negro es lo que vivimos hoy día! Lo negro es nuestra naturaleza. Vivimos un momento en que la corrupción está en todo. Es un cáncer que ha hecho metástasis en todo el cuerpo social. Para mí, esa corrupción es el color negro del flamenco, que San Martín eliminó de su idea de país. Y creo que lo hizo erradamente, porque desde la conquista, el Perú ha sido tierra de abusos y explotación. Y sigue siéndolo. 

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Inauguración: Hoy, 7:30 p.m. Lugar: Galería Fórum. Av. Larco 1150, sótano. Miraflores. Horario: de lun. a vier. de 10 a.m. a 8 p.m. Sáb. de 11 a.m. a 2 p.m. y de 5 p.m. a 9 p.m. 

 

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