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Las malas influenzas

influenza1.jpg La influenza o gripe es una infección producida por una familia de virus llamados Ortomixovirus Influenza de los tipos A, B y C, siendo los dos primeros los responsables de los brotes epidémicos a nivel mundial y –dicho sea de paso- nada tienen que ver con lo que conocemos como resfrío común. La influenza se caracteriza por producir fiebre, coriza, tos y molestias gastrointestinales. Los síntomas aparecen después de dos o tres días de adquirido el virus y las personas enfermas pueden contagiar hasta cinco días después de iniciado el proceso de la enfermedad. En los niños este período puede ser mayor. La transmisión se realiza a través del contacto persona a persona y/o por las gotas de saliva aerosolizadas, el no lavarse las manos también favorece la transmisión del virus. Seguir leyendo...

Las vitaminas

frutas.jpg Recuerdo como si fuera ayer esas mañanas en las que mis hermanos y yo nos sentábamos a desayunar y nuestra madre nos daba una tabletita de vitamina C efervescente, la cual, confieso, me resultaba tan ácida que a duras penas podía pasarla. No teníamos otra alternativa, pues según mi madre, era para evitar que nos resfriáramos. Nunca supe - hasta que estudié medicina- cuán lejos de la realidad estaba mi pobre madre. Y es que la vitamina C podrá ser un gran antioxidante y un buen regenerador de tejidos (pues mejora la producción de colágeno, elemento infaltable en los tejidos) pero no previene ninguna infección respiratoria. Existen muchas leyendas urbanas relacionadas no solo a la vitamina C, sino a todas las que se conocen en general, por ejemplo, esa vieja creencia de que las vitaminas engordan o abren el apetito. “Toma vitaminas para que mejoren tus defensas”, “doctor mi hijito no come, ¿por qué no me manda unas vitaminas para que coma o por lo menos se alimente”, “mi hijo se enferma mucho ¿debería tomar vitaminas? son algunas de las equivocadas frases que siempre escucho. Seguir leyendo...

¿Cuerpos calientes?

Hace mucho tiempo vengo escuchando frases como “abrígate bien”, “no salgas con el cuerpo caliente”, “no te bañes con agua fría” o por último “si estás enfermo hijito, mejor no te bañes”. Incluso resulta frecuente que muchos padres me pregunten en la consulta si los pueden bañar con fiebre. ¡Claro! - les digo a manera de broma- pero en vez de bañarlos con fiebre, báñelos con agüita que eso no enferma a nadie, por el contrario, los ayuda a sentirse mejor, más frescos y cómodos. Lo que sucede es que a veces nos resulta más cómodo y práctico aplicar lo que nuestros padres y/o antepasados transmitieron de generación en generación con respecto al cuidado de los enfermos, y honestamente casi el 100% de lo que se nos a dicho carece siquiera de veracidad y más aún de rigor médico científico. Muchos de esos conceptos probablemente fueron acuñados varias centurias atrás y hasta hoy la comunidad no los descarta de su disco duro. Seguir leyendo...

El infaltable desayuno

desayuno.bmp Si usted es uno más de los cientos de personas que sale de su casa sin tomar desayuno, permítame decirle que yo también, y tengo que ser hidalgo en reconocer que cometo un grave error que prometo enmendar. El desayuno es -como su nombre lo indica- la primer comida del día o, si prefieren, la que rompe el ayuno, que no es otra cosa que ese largo periodo que pasamos sin consumir algo. Este debe contener aproximadamente el 25% de las calorías que requerimos en nuestra dieta diaria, es decir, la cuarta parte del total del día. ¿Cuál es la importancia de todo esto? La relevancia del desayuno radica en que durante aproximadamente ocho horas de sueño nocturno, nuestro cerebro sigue consumiendo glucosa para mantenernos vivos. Nuestro corazón continúa latiendo y seguimos respirando, Pese a que no le damos nutrientes, el cuerpo sigue trabajando para obtener energía y poder cumplir con todas esas funciones vitales. Seguir leyendo...

Bajar la fiebre

termometro.jpg Desde que tengo uso de razón he escuchado por todas partes que la mayoría de la gente piensa que la fiebre (incremento de la temperatura corporal por encima de los 38° centígrados) es peligrosa para la salud y puede llegar a atacar el cerebro, dañar las neuronas, hacernos convulsionar, producir meningitis o dejarnos estériles, y la verdad es que todas esas creencias están completamente equivocadas. En el 90% de los casos no es algo a lo que se le deba temer. La fiebre se ha convertido en un noble síntoma que nos avisa que estamos enfermos e incluso actúa como agente protector frente a la agresión microbiana. A temperaturas elevadas, nuestras defensas se activan más rápido y se vuelven más eficientes en su accionar, ya que a más de 38° centígrados es muy difícil que los microbios puedan sobrevivir. Seguir leyendo...

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