20 de abril del 2014 19 °C

Los cambios bruscos de temperatura

Foto: f__k
¿Cuántas veces nos hemos preguntado si exponernos al frío causa que nos enfermemos de los bronquios, de la garganta o de alguna otra estructura de nuestro pobre aparato respiratorio? No son pocas las veces en que los padres o los abuelos (estas últimas en un tono muy marcial y –según ellas- lleno de una gran experiencia porque criaron muchos hijos) me preguntan o discrepan conmigo cuando trato de explicarles que el frío no enferma a nadie y que si el niño está resfriado y quiere tomarse un heladito, no hay problema, así como tampoco hay problema si quiere bañarse en una piscina, en el mar o en la ducha, si quiere caminar sin zapatos o dormir sin medias, o si prenden el ventilador o el aire acondicionado. Seguir leyendo...

El aire que respiramos

Foto: Mrfink Hace poco se celebró el Día Mundial de la Salud y este año la agenda se centró en proteger la salud del cambio climático ya que, como sabemos, las consecuencias del calentamiento global producido en gran medida por gases de combustión que generan el efecto invernadero, podrían llevar a un punto sin retorno en el tema de salud. El efecto invernadero se origina cuando los gases producidos por efecto de la combustión (automóviles, industria, hogares, entre otros) salen hacia el ambiente con una temperatura más alta que la adecuada; estos gases generalmente tienen un peso y una densidad mayores que el aire que respiramos, que a su vez constituye parte de nuestra atmósfera, por lo que se quedan flotando y formando una capa espesa, una suerte de escudo que no permite que el calor sea eliminado hacia el exterior para formar un equilibrio de temperaturas. Esta capa de gases tóxicos también impide el proceso de regulación térmico entre la tierra y la atmósfera, dando como resultado el incremento paulatino y sostenido de la temperatura de la superficie terrestre en varios grados a través del tiempo. Todo esto será responsable, en un futuro muy cercano, del deterioro crítico de nuestra salud. Seguir leyendo...

La conjuntivitis

¿Cuántas veces hemos amanecido con legañas o hemos tenido los ojos rojos, lagrimeo, ardor y picazón ocular? Me imagino que muchas veces, y cuando sucede eso es que estamos frente a un probable caso de conjuntivitis. La conjuntivitis es la inflamación de una capa muy delgada y fina llamada conjuntiva, la cual recubre los párpados y el ojo en su parte más superficial, de ahí que se les llama conjuntiva tarsal (la que recubre al ojo) y conjuntiva palpebral (la que recubre a los párpados). Esta capita es transparente y desempeña una función básicamente protectora del mismo. Si bien es cierto la presencia de ojo rojo no es señal exclusiva de conjuntivitis, es recomendable ir al oftalmólogo cuando se presentan estos síntomas. La conjuntivitis puede ser producidas por diferentes causas. Así, tenemos a las infecciosas, (producidas por virus o bacterias), las alérgicas, las químicas o irritativas, y las producidas por agentes físicos (cuerpos extraños: arena, sol, traumatismos, etcétera.), sin embargo, la mayoría de conjuntivitis son leves. Seguir leyendo...

Las loncheras escolares

Foto: Óscar Roca Lamentablemente para la mayoría de escolares se acabaron las vacaciones, aunque el verano siga ofreciendo días soleados y playeros. Desafortunadamente hay quienes insisten en que las clases deben comenzar en marzo, justo cuando más calor hace y la verdad es que, además de sacar plata a los pobres y golpeados padres de familia, no le encuentro una explicación lógica, coherente y ni siquiera inteligente. Pero esta entrega no tiene como propósito el raje, sino más bien la información, el mensaje sano, la educación en salud. Por este motivo es que mi deber con ustedes es dejar de alguna manera las cosas un poquito más claras con relación al desarrollo de una cultura de prevención. Así que aquí les mando unas líneas con relación a la lonchera escolar. Seguir leyendo...

Cuando calienta el sol

Ya estamos en pleno verano, el calor es abrasador y, aunque a veces los días amanezcan nublados, los rayos solares no dejan de castigarnos de manera sutil y silenciosa. Sin embargo, la mayoría de nosotros no tenemos ni idea de esto ni de lo importante que es protegernos del sol. Creemos que porque no estamos en la playa o a la intemperie no necesitamos cuidar nuestra piel. O peor aún, creemos que lo mejor para curtir nuestra piel es una buena quemadura solar de un porrazo, de tal manera que el resto del verano ya no necesitaremos bloqueadores ni nada que se le parezca porque ya las siguientes exposiciones no nos molestarán. ¡Qué voy a estar gastando en cremitas y tanta cosa si solo te quemas una vez y ya! Craso error. Creo que no me cansaré de advertir y escribir acerca de lo peligroso que resulta para nuestra piel – y en general para nuestra salud- la irresponsable exposición al sol, sobre todo en nuestro hemisferio, en el cual la capa de ozono es cada vez menor por efectos de los aerosoles. En esta entrega no quiero hablar sobre los daños producidos por los rayos solares porque estoy seguro de que la mayoría sabe que el melanoma es el cáncer de piel más agresivo y maligno que hay, y también estoy seguro de que saben que en Sudamérica la irresponsable exposición solar causa el 65% de los melanomas (en Australia, país con la más alta taza de melanoma en el mundo, la sobreexposición solar es responsable del 97% de los casos). Seguir leyendo...