Hace solo unas semanas mi pequeña mascota Maqui, de tres años, murió envenenada. Ni bien noté que algo estaba mal con ella reaccioné rápidamente llevándola a la clínica veterinaria para su inmediata atención. Irónicamente esta vez era yo quien llegaba a la emergencia de mi propia clínica para salvar a mi engreída. Y aunque durante tres días intentamos de todo para desintoxicarla, fue imposible. Seguir leyendo...