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Nunca está demás repasar algunos conceptos claves:

1.Tener un trabajo no es ser empleable. Serlo es tener la actitud que permite que tengamos “atractivo” en el mercado laboral. Y eso pasa por mantenernos vigentes y competitivos, agregar a diario valor claro y cuantificable, tener una reputación impecable basada en valores y en la calidad de los servicios que entregamos.

2.Ser empleables pasa por entender y aceptar la realidad del mundo del trabajo, donde la seguridad laboral no existe – nadie puede garantizarnos un trabajo seguro – , donde no nos pagan por ir a trabajar sino por agregar valor y donde los trabajos duran sólo mientas nos convengan a ambos. Esa actitud y un buen nivel de empleabilidad es lo único que puede garantizarnos ese “jale laboral” – o demanda permanente por nuestros servicios – que nos da la sensación de seguridad que anhelamos.

3.Ser empleable pasa también por comprender que cuando trabajamos lo que hacemos es proveer servicios – cada quien en lo que sabe hacer -. Que no interesa cómo nos pagan ni del régimen laboral bajo el que nos encontremos – quinta, cuarta, planilla, recibos, factura, practicante o informal (si es el caso lamentablemente), sino lo que cuenta es la calidad del servicio que proveemos y la vigencia de las habilidades que tenemos.

4.Para tener un buen nivel de empleabilidad es vital tener una actitud emprendedora hacia la venta de nuestros servicios. Esa actitud emprendedora nos da la sensación de poder y autonomía que todos anhelamos, y que nos permite manejar nuestra carrera con más lucidez e ilusión. Y nos da un enfoque de negocio basado en metas y resultados, clave para generar demanda por nuestros servicios – dentro y/o fuera de la organización donde podamos o no estar trabajando.

5.¿Por dónde se empieza a tener un buen nivel de empleabilidad? Por definir un plan de vida claro, pensando cuanto menos en 15 años por delante: ¿qué quiero hacer? ¿hasta dónde quiero llegar? ¿cómo defino el éxito para mí? Este plan idealmente debemos escribirlo, revisarlo y actualizarlo por lo menos dos veces al año y debe estar basado en hacer lo que a uno le gusta hacer y en lo que es bueno haciendo.

6.Ser muy empleables pasa también por estar muy comprometidos con nuestra marca personal. Ella nos representa en el mercado y es la que se asocia con la calidad de los servicios que proveemos y con la reputación que construimos a diario. Pero es importante notar que el punto no es impresionar a los demás, sino desarrollar una reputación basada en la calidad de nuestros servicios, la ética con la que vivimos y la calidez, transparencia y autenticidad con la que nos relacionamos con todos.

7.Para tener un alto nivel de empleabilidad es clave también desarrollar una extensa red de confianza, es decir una red de personas con quienes tenemos relaciones cálidas, auténticas y de largo plazo y donde idealmente el aprecio y la confianza son mutuas. Nuestra red comunica al mercado laboral, en un poderoso boca a boca, las virtudes – o falencias – de nuestra marca personal en función de nuestros resultados, referencias y reputación. ¡Nos toca cuidarlos!