29 de agosto del 2015 18 °C

¡Yo quiero ser empresario!

Creo que casi todos en el Perú soñamos con ser empresarios y tener nuestro propio negocio. Lo veo en mi trabajo constantemente: personas que vienen de trabajar como dependientes, deciden cambiar de rumbo y, en vez de buscar recolocarse, deciden poner su propio negocio. Los motivos para hacerlo son muchos: sana ambición, ganas de ser su propio jefe, que nadie los despida jamás, necesidad de crearse un mejor futuro, etc. Cualesquiera sean los motivos, lo importante es ser responsable y hacer un plan de negocio completo realista y sobre todo... Seguir leyendo...

Lo que yo quería ser de grande

El otro día me voltearon el pastel. Yo que siempre ando entrevistando a personas por toda clase de razones, me enfrenté a una pregunta que no estaba lista a responder: de chica, ¿qué querías ser de grande? Hacía tiempo que no pensaba en eso. ¿Qué quería ser de grande? Cuando lo recordé, me sentí enternecida por mi propia inocencia… Aquí va: de chica, quería ser misionera. Me veía cuidando niños y personas en necesidad en las alturas del Perú. Enseñándoles cosas, compartiendo con ellos su vida y realidad. Creo que ese sueño... Seguir leyendo...

¿Cómo elegimos líderes decentes?

Soy peruana de nacimiento y de nacionalidad, igual que los fueron mis padres y mis abuelos y como los son mis hijos. Vivo en el Perú y quiero seguir viviendo aquí por muchos años más. No estoy en el mundo de la política ni jamás lo estaré, pero hoy siento, al igual que muchos, esta urgencia por tener un proceso serio -o algo que funcione- que nos permita evaluar, seleccionar y elegir líderes decentes para conducir nuestro país. No tienen que ser perfectos ni extraordinarios, solo decentes. Y por lo menos, medianamente calificados para... Seguir leyendo...

Cómo dar un apretón de manos

Hoy día quería compartir con ustedes algunas ideas sobre el apretón de manos. Ese momento donde dos manos se encuentran y se saludan, es muy importante. Y lo menciono porque, a veces nos ha pasado a todos encontrarnos con personas que nos dan una mano húmeda, una mano blanda, que nos dan la mano pero miran al piso, o miran a otra parte, y uno le busca los ojos para saludarlo y no los encuentra. Creo que es muy importante entrenarnos a nosotros mismos a hacer este acto de saludo de una manera apropiada, que además mejore nuestras relaciones con las personas que estamos saludando, y que pueda establecer mejor el vínculo en cada oportunidad. Nos ha pasado a todos que a veces uno puede estar nervioso y por lo tanto tener la mano algo humedecida, pero hay que tratar por lo menos de tomar conciencia de eso y cuando entregamos nuestra mano darla y de una manera firme. Me pasa muchas veces también que las personas dan una mano blandita, y eso no solamente no es agradable sino que da una imagen inadecuada de la persona. Seguir leyendo...