Fuente: Pixabay.

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Christine y su esposo, Johnny, salen a trabajar todos los días a la misma hora. Por la tarde, Christine llega a casa a las 4:00 p.m. mientras que su marido lo hace una hora después. Pero algo interesante ocurre veinte minutos antes de que Johnny regrese. Jazz, un hermoso braco húngaro marrón, sube y baja las gradas con entusiasmo y se pone de pie sobre el sofá para mirar a través de la ventana. Se le ve muy inquieto. Sin dudas, espera la llegada de su dueño. ¿Cómo sabe el perro que Johnny está por llegar?

Una posible explicación es que los perros tienen una noción del tiempo gracias a su olfato, el cual es miles de veces más sensible que el nuestro. La idea es simple. Cuando Johnny se va a trabajar deja su aroma impregnado en la casa. A medida que pasa el día, el olor se desvanece hasta la hora en que regresa. Como este suceso se repite a diario, Jazz aprende a asociar un determinado nivel del olor, la reducción o la ausencia de ese olor con la llegada de su dueño.

Para ver si esta hipótesis podría ser cierta, los muchachos de la BBC realizaron un curioso experimento para un nuevo programa lanzado al aire este año llamado Inside the Animal Mind (“Dentro de la mente animal”). Le piden a Christine que recoja la ropa que usó su Johnny durante el día y que disemine su aroma por todos los ambientes de la casa, antes de la llegada de su marido. Si la hipótesis es cierta, el reloj asociado al olfato de Jazz se reseteará.

Lo que ocurre después es realmente interesante: Jazz ya no se emociona a la hora habitual. Es más, cuando Johnny regresa a casa, a las 5:00 p.m., el perro se muestra asombrado porque cree que su dueño ya estaba ahí. Miren el video [está en inglés pero con la explicación que dimos lo podrán entender fácilmente].

Obviamente, este no es un experimento científico pero nos deja mucho para pensar.

Muchas personas que tienen un perro en casa afirman que sus mascotas saben que algo va a acontecer a una determinada hora, por ejemplo: salir a dar un paseo o comer. ¿Tendrán algún “sexto sentido” que les indique la hora que es? “Es un tema muy debatible”, afirma el Dr. Locky Stewart, director de investigación en Dognition, una empresa que analiza la inteligencia canina.

Para responder a esta pregunta primero debemos saber cómo forman la memoria en los animales. Los científicos dividen la memoria a largo plazo en dos categorías. La primera es la memoria implícita, que es inconsciente y que la usamos para hacer tareas que hemos aprendido y repetido muchas veces, por ejemplo, amarrarnos los zapatos. Se cree que este tipo de memoria es la que tienen los perros y claramente lo vemos en aquellos que han sido entrenados a través de pruebas de ensayo y error y respuestas condicionadas. La segunda es la memoria declarativa, que se basa en las experiencias personales y los hechos que forman parte de nuestras vidas. Este tipo de memoria aún no ha sido demostrado en animales aunque se ha observado que algunos simios, monos, ratas y cuervos tienen una memoria episódica.

La memoria episódica consiste en recordar hechos en el pasado: qué, dónde y cuándo ocurrió un determinado suceso. En el 2010, un grupo de investigadores del Max Planck Institute y la Universidad Complutense de Madrid demostraron que los monos tenían este tipo de memoria. El experimento fue sencillo. Se les ofreció a los monos tres frascos opacos. Dos contenían un premio —uno más perecible y sabroso que el otro. El tercer frasco estaba vacío. El premio perecible era un jugo de fruta congelado, mientras que el otro era una uva. Luego se les ofrecía los tres frascos a los monos y se les daba la oportunidad de abrir uno de ellos: a los 5 minutos y a los 60 minutos (momento en que el premio congelado se derretía y quedaba fuera del alcance de los monos). Después de repetir varias veces el ejercicio, las criaturas prefirieron abrir primero el frasco con el jugo congelado y después el frasco con la uva. Habían aprendido por experiencia que si esperan demasiado tiempo, el premio que más les gustaba ya no estaría disponible, por lo que deberían preferir el otro para no quedarse con las manos vacías.

Fuente: Martin-Ordas, et al. Anim Cogn (2010) 13:331–340

Fuente: Martin-Ordas, et al. Anim Cogn (2010) 13:331–340

Experimentos controlados sobre memoria episódica en los perros no los hay. Esto se debe, posiblemente, a que al ser animales domesticados, su comportamiento ha sido alterado por el hombre. Por ejemplo, muchas veces los perros se dejan guiar más por la vista que por el olfato en comparación a los lobos.

Por otro lado, los ritmos circadianos también jugarían un rol importante en la noción del tiempo en los perros, al igual que en otros animales, ya que funciona como un sentido interno que ajusta la fisiología del organismo de acuerdo a la hora del día, en función a la cantidad de luz recibida por receptores ubicados en ciertos órganos como los ojos.

Por ahora no podemos dar una respuesta definitiva si los perros tienen idea de la hora que es o no. Pero entender cómo establecen la memoria a largo plazo los animales, cuyos cerebros son menos complejos que el de nosotros, ayudaría a los científicos a entender cómo se desarrolla y funciona nuestra propia mente.

Vía | WiredScience.