Los padres toman el control (Control parental)

A los 14 años, mientras mis amigos jugaban en la calle hasta media noche, yo tenía que estar en casa antes de las 10. A esa hora veía la silueta de mi padre, vestido de bividí blanco, asomarse por la ventana levantando el brazo indicándome el fin del horario con un certero: “¡pasa!”. Recuerdo la rabia me daba tener que guardarme tan temprano. ¿Qué querían conseguir? Tal vez, simplemente querían decirme que todo en exceso es malo y así protegerme de algunos peligros. Son 35 años después cuando me doy cuenta que la figura no cambió, que también estamos vigilantes con nuestros hijos, atentos con la cantidad de horas que le brindan a sus pasatiempos, que ahora se trasladaron de la calle a internet. Entonces ¿cómo lograr una supervisión sin que los chicos de la casa te terminen odiando? Ahora entiendo a mi viejo. Seguir leyendo...