56_tratado3_tomo8_gReviso las memorias de Felipe Osterling, “Páginas del viejo armario” para ver el retrato del hombre y escarbar en los recuerdos de mi propia formación.

De verbo claro y lúcido, Osterling era un hombre de Estado, un tribuno, un abogado exitoso, un jurista. Pero fue, fundamentalmente, un maestro y más precisamente un maestro de generaciones en la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica.

Me recuerdo en la Facultad, asomando perplejo por una ventanilla que conectaba la intemperie del pasadizo con el salón de clases, para atisbar a aquel maestro que era el modelo que todos queríamos seguir. Recuerdo su perfecta vocalización y la extraordinaria articulación de sus clases. Su lustre era un ejemplo y una fuente de inspiración. Su énfasis fue el Derecho de las Obligaciones, al que le dedicó páginas, estudios y propuestas.

Desde aquí, un homenaje.