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Superlitio: «Nos quitamos la responsabilidad de decir que somos una banda de rock»

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Funk, sonidos del Caribe y música electrónica. Gracias a su diversidad sonora, Superlitio emergió desde su natal Cali hacia el mercado norteamericano para conquistarlo a finales de los años noventa. De eso, han pasado veinte años y nunca antes habían visitado el Perú.

Hasta ahora: este jueves 16 de febrero se presentarán por primera vez en Lima, junto a Kanaku y el Tigre en el Sargento Pimienta de Barranco. Conversamos sobre este esperado concierto con su vocalista, Pipe Bravo, quien promete compensar al público peruano con música colombiana de la buena.

 

Es la primera vez que vienen a Perú como banda. ¿Cómo se concretó esta visita?
Pipe: Sí, es nuestra primera vez aquí. Tenemos muchas expectativas y ojalá podamos cumplir las del público. Esto se logró gracias a que pudimos conocer a los amigos de Kanaku y El Tigre cuando estuvieron en Colombia. Digamos que eso despertó las ganas de hacer un intercambio cultural entre ambos países.

Superlitio nació en la década de 1990. ¿Por qué demoraron tanto en venir a Perú?
P: Es una pregunta que también nos hacemos. Hubo una época en la que tuvimos una disquera que era de Los Ángeles [Cielo Music Group], y nos la pasamos yendo y viniendo de Colombia a Estados Unidos. Hoy creo que no eran necesarias tantas visitas por allá, sino en nuestra Latinoamérica. El continente en el que hablamos el mismo idioma, en el que tenemos historias parecidas en muchos casos. Sí, nos tomó mucho tiempo venir a Perú, pero nunca es tarde.

Es paradójico que la carrera de la banda haya sido orientada hacia el mercado estadounidense y no al de Latinoamérica. ¿Esto les ha pesado en algún momento?
P: Te digo la verdad: personalmente, hubiera querido incursionar en Latinoamérica mucho antes. Pero siempre ha habido circunstancias que nos desviaban al otro lado. Siempre pasaba algo. La gira latinoamericana es un plan concebido hace dos años. La idea es dejar una semilla en cada país que haga que regresemos.

Este año se cumplen 20 años del lanzamiento de su disco debut, Marciana. ¿Qué ha cambiado en ustedes en estas dos décadas?
P:El disco Marciana nació de una reacción entre nosotros, fue un producto muy espontáneo. Es decir, alguien hacía algo en su instrumento, y el otro músico reaccionaba a eso. Definitivamente, no sabíamos muy bien lo que estábamos haciendo [risas]; no teníamos conocimientos de producción, de grabación. Tampoco sabíamos cómo conceptualizar sonoramente el disco. Eso, comparado a la actualidad, tiene una diferencia abismal: ahora algunos miembros de la banda son productores; Pedro [Rovetto, el bajista] es ingeniero de sonido.

La música de Superlito es difícil de clasificar. Ustedes mismos han huido de las etiquetas.
P:Nunca nos quisimos casar con un género determinado. La historia de la banda tiene un origen muy curioso: antes de formar Superlitio, cada uno de nosotros tocaba en un grupo diferente, de género clasificable. Cuando nos juntamos, nos quitamos ese límite a la hora de componer. Se aceptaron todas las influencias, todas las músicas. Nos gustó lo que sucedió cuando nos quitamos esa venda.

¿Qué pensaban cuando algún crítico o medio los encasillaba dentro del rock?
P: Yo creo cada disco ha sido un capítulo musical diferente. Cada nuevo álbum de Superlitio niega al anterior, es totalmente diferente. Eso es algo que nos mantiene interesados en nosotros mismos: queremos ver qué sigue. Con ello, creo, nos quitamos la responsabilidad de decir que somos una banda de rock. No hacemos música pensando que la van a llamar rock.

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Hay una nueva camada de la música colombiana, con agrupaciones como Systema Solar, Bomba Estéreo, entre otras. ¿Sienten que de alguna manera les abrieron el camino?
P: Creo que eso deberían responderlo ellos [risas]. Aunque algunos sí nos lo han dicho: que lo que hicimos hace años, de alguna forma, les brindó los recursos sonoros que necesitaban para entender que sí se podía hacer este tipo de música. Cuando nosotros empezamos, la escena colombiana era muy underground, muy de nicho. En veinte años, esta creció muchísimo. Creo que ellos han tenido la fortuna de recibir esa escena ya trabajada. No obstante, son excelentes proyectos, nos gustan y son amigos nuestros. Su calidad habla por ellos.

Ustedes surgieron en un Cali que aún vivía los rezagos de la violencia y del narcotráfico. ¿Cuánto los impactó ese contexto?
P: Los bares que frecuentábamos entonces, donde nos conocimos, eran sitios que nos permitían huir del ambiente del narcotráfico y de la violencia. Eran espacios en los que, pensábamos, nadie con esas intenciones quería ir. Nos encerramos en ese, nuestro pequeño mundo, al cual también asistían diseñadores, artistas, gente que estaba huyendo de la violencia. Estamos convencidos de que, si no hubiera sido por esa Cali de finales de los noventa, de repente ni siquiera nos hubiéramos conocido y Superlitio no se hubiera formado.

Además, nacieron como una propuesta independiente. ¿Crees que hoy es más sencillo o más difícil hacer música de manera autogestionada?
P: Ahora es más fácil intentarlo. Es decir, siempre es difícil sobresalir, sobre todo si tienes una banda con un estilo alternativo, pero en esa época no había productores musicales buenos, no había estudios buenos. Ahora encuentras todo en Colombia: hay promotores, empresarios, medios que dan buenos espacios para difundir la música. Sin embargo, entonces no teníamos mayores aspiraciones porque era imposible tenerlas. Las cosas fueron sucediendo.

Dentro de su carrera, ¿en qué momento llega Superlitio a Perú?
P: Ahora mismo estamos trabajando en nuestro próximo disco, será el séptimo. Estamos muy adelantados, ya vamos a entrar al estudio en Colombia. Nos hemos tomado nuestro tiempo para hacerlo y lo estamos trabajando con Richard Blair, un inglés que vive en Bogotá hace muchos años. Él es el creador del proyecto Sidestepper. Felizmente, ya terminamos de preproducirlo, de terminar los arreglos, las letras. Falta grabarlo. Como tenemos muchas ganas de mostrar nuestra nueva música y conocer nuevos públicos, por eso lo estamos llevando por Ecuador, Perú, y quizás Argentina y México.

Finalmente, ¿qué estas escuchando por estos días?
P: Bueno, ahora mismo me gusta mucho Royal Blood, es un dúo genial. También Childish Gambino. La otra vez me puse a escuchar Massive Attack, Portishead, toda esa era del trip hop. Y, curiosamente, también he estado recordando la salsa clásica de Rubén Blades, Ismael Rivera. Toda esa salsa setentera, ese sonido.

De Royal Blood a Ismael Rivera. Pura versatilidad.
Sí [risas]. Así somos en Cali, una ciudad que parece de frontera aunque no lo es. Tiene influencia de la costa del Pacífico, de la región Andina, del puerto Buenaventura, por donde entró la música de Caribe. En Cali verás todas las paletas de colores y culturas que te puedas imaginar. Podemos escuchar salsa o una canción de heavy metal, e igual movemos la cabeza.

 

► Escucha la música de Superlitio en Spotify:

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