El Apertura 2014 tiene la particularidad de no tener un claro dominador. La escasa diferencia de puntaje entre uno y otro equipo no es sinónimo de paridad, sino de una irregularidad propia de un fútbol chato, escaso de luces y repleto de flaquezas. Ahí está la ‘U’, que tras el 3-3 imposible con San Martín, pudo resucitar en la medida que Inti Gas y Melgar empezaron a decaer.

Ante Vallejo la crema jugó su mejor partido en muchas lunas. No solo recuperó el orden y el punche ofensivo, sino que su defensa, que tantos problemas le había traído en los últimos partidos, mejoró notablemente. Hasta el criticadísimo Duarte sacó una pelota de la línea cuando el empate trujillano parecía inminente.

Para el campeón lo más importante es que depende de sí mismo. Si gana a León este fin de semana en el Monumental y al Aurich en Chiclayo, el Apertura será suyo. Un leve pestañeo lo obligará a mirar otros resultados, así que requiere no solo mantener el equilibrio que mostró ante los azules el último sábado, sino ser implacable frente a la valla contraria. Perdonar, en estas circunstancias, es un error. La crema necesita despachar a León sin dejar dudas y llegar al campo aurichista dispuesta a dominar.

¿Por qué puede campeonar la ‘U’? Encuentro cinco razones principales:

1. Porque tiene en sus filas a Edison Flores.

El ‘Orejas’ aún no recupera su mejor nivel, pero con lo que tiene le basta para ser determinante. Ante Vallejo tuvo un primer tiempo opaco porque, para mi gusto, jugaba demasiado pegado a la banda izquierda, cuando lo suyo es la libertad de movimiento en el último cuarto. Sin embargo, en el segundo tiempo encontró espacios sobre su zurda y marcó el gol que le devolvió la vida al equipo. Eso sí, que no tosa o se resfríe. Sin él, la crema es otra.

2. Porque Ruidíaz hace goles y también juega

La pesadilla que empezó en la pretemporada, se prolongó en la Libertadores y continuó en el Torneo del Inca se acabó. El enano se reencontró con el gol, pero también con el oportunismo y la picardía que parecía haber olvidado en Huancayo, tras el festejo del título, en diciembre del año pasado. Al igual que Flores, está lejos de su plenitud, pero marca diferencias. Es el mejor arriba.

3. Porque Rainer siempre está.

Aunque no tiene alma de caudillo ni fabrica titulares con cada declaración, parece haber nacido bajo la vieja tribuna de madera del Lolo, arrullado con el sonido del bombo de la Trinchera y alimentado desde bebe con los potajes de la Tía Margarita. Luchador incansable, rompelíneas fundamental, es una de las pocas luces de inteligencia en la mediacancha merengue. Si tuviera la mitad de carisma del Puma, hace rato que le habrían fabricado un cartelón.

4. Porque Cris tiene hambre.

Pocos, poquísimos creían en él. Encima, una terrible lesión lo marginó del equipo, mientras sus compañeros que llegaron con él volvían a armar sus maletas para emprender el regreso. Cris Martínez es bajito (1,70m) y no destaca por su habilidad con el balón, pero el tamaño de su corazón suple cualquier carencia. El paraguayo se gana su sueldo con cada gota de sudor. Es un jugador hecho para vestir de crema.

5. Porque estos partidos le caen a pelo a la ‘U’.

Universitario está hecho para jugar finales. No le huye a la presión. La enfrenta y siempre pelea. León y Aurich, más allá de la posición que ocupen en la tabla, no son peritas en dulce, sobre todo el cuadro chiclayano, que además de poderío ofensivo, es de los que mejor juega al fútbol en el país. Mosquera es un tipo inteligente y sabe que el campeón sufre cuando lo ahogan y se pierde la conexión entre la volante y el ataque. Tiene, además, uno de los mejores ataques del torneo y todos sabemos lo que sufre la defensa merengue.

Pero como diría el filósofo merengue, José Luis Carranza Vivanco, la ‘U’ es la ‘U’ y ello, para cualquier rival es sinónimo de respeto y hasta de temor.

Espero sus comentarios, un abrazo para todos.

Seguimos la charla en twitter (@orbisa35 y @tcrema) o en Facebook.