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Sí, Vargas es la ‘U’

“Juan Manuel es de la casa, es muy hincha, es la imagen”

Así definió el administrador Carlos Moreno lo que significa Juan Manuel Vargas en la actualidad de Universitario.

Resulta muy extraño cómo un jugador que hace poco más de un mes no estaba en los planes del entrenador y que para quedarse tuvo que ofrecer jugar sin cobrar, de pronto se convierta en la imagen del club.

¿Qué ha ocurrido en ese interín? ¿Cumplió, acaso, una actuación descollante, se hizo insustituible, pieza clave en el andamiaje de Troglio?

Hace un par de semanas tuve la ocasión de estar en Cajamarca y coincidí con el plantel tanto a la ida como a la vuelta. La popularidad de Juan Manuel es innegable. Fue el más requerido por los hinchas para selfies, abrazos y autógrafos. Nunca se hizo de rogar y mostró un trato afectuoso con todo aquel que se le acercó. El Loco tiene algo que no sobra en el fútbol ni en ningún lugar del mundo: ángel. Se hace querer.

Pero dentro del campo su rendimiento es mediocre. Ante UTC no jugó mal, pero anduvo en los bordes de la medianía. Frente a Cantolao tuvo un rendimiento regular y el domingo, con Unión Comercio, mereció ser expulsado por la manera cómo golpeó a Manco en dos jugadas. Fuera de eso, si bien tiene la pegada intacta, su experiencia no logra disimular su cada vez más exasperante lentitud, lo que le resta dinámica a la mediacancha (ubicación en la que, además, el entrenador aseguró que no lo iba a utilizar porque para él seguía siendo lateral).

¿Por qué pasó de ser un jugador intercambiable a uno virtualmente insustituible? ¿Será que ante la falta de banca, la poca respuesta de los jóvenes (Rodríguez, Pacheco), la escasez de dinero para traer refuerzos de calidad, su permanencia representa un acto de resignación de Pedro Troglio?

De cara al Clausura, el equipo ha perdido tres delanteros (Rengifo, Ugarriza y Tito) y solo ha sumado uno (Chávez). Lejanos están los tiempos en que el hincha se frotaba las manos a la espera de grandes jales. Hoy dinero no sobra en Ate. Y son pocos los capaces de resignar miles de dólares por ponerse la crema (uno de ellos fue Rengifo y ya sabemos qué le pasó).

Vargas, comercialmente, puede sumarle a la ‘U’. Pero tengamos en claro algo: el Loco es el chibolo de los bombazos con el Catania y la Fiore,  el palomilla que con una patriada inolvidable fabricó el empate ante la Argentina de Messi y Riquelme. Es un rapto de nostalgia. Un recuerdo feliz.

¿Esa es la imagen de Universitario?

Moreno, sin quererlo, acertó.

La ‘U’, al igual que el Loco, está lejos de sus momentos de grandeza. Antes no necesitaba arrancarle los mejores a los otros: cualquiera mataba por ponerse la crema. Era el poderoso que dominaba, definía, ganaba los partidos con la camiseta. El equipazo que a pesar de llevar la garra como emblema, tenía a Chale o a Leguía para fabricar el fútbol más hermoso que se podía ver.

La crema es un grande empequeñecido que, con una deuda de 155 millones de dólares, se bambolea por la cuerda floja a la espera de un milagro que lo libre de la quiebra.

Eso es Universitario hoy.  Y su imagen perfecta es Vargas. Ambos son una evocación.

 

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