Día de la Mujer: las anónimas heroínas de la NASA [INTERACTIVO]

La NASA le debe mucho a Johnson, Vaughan y Jackson, personajes que recordamos en el Día Internacional de la Mujer. (Ilustración: Sergio Fernández / Interactivo: Ángel Hugo Pilares)

Neil Armstrong fue el primer ser humano en poner un pie sobre la Luna. Sin embargo, hay nombres que no se repasan en la escuela y han quedado en el anonimato pese a que fueron indispensables para que el hombre llegara al satélite natural. Hoy, en el Día Internacional de la Mujer, recordamos a tres de ellas.

Katherine Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson. Esos son los nombres de tres mujeres fundamentales para la carrera espacial estadounidense gracias a sus cálculos matemáticos. La cinta "Hidden Figures" (“Talentos ocultos”), que se estrenó en febrero en el Perú, sacó del olvido sus logros.

Computadoras humanas

En los años 50, la carrera de la entonces Unión Soviética por conquistar el espacio se estaba volviendo un tema primordial para EE.UU. El deseo de victoria iba más allá del género y el color de piel. 

Bajo esa premisa, el Centro de Investigaciones de Langley (Virginia) –dirigido por el Comité Consejero Nacional para la Aeronáutica (NACA), precursor de la NASA– contrató a mujeres afroamericanas expertas en matemáticas para realizar complicados cálculos. Un trabajo conocido como el de computadoras humanas. 

Johnson, Vaughan y Jackson formaron parte de ese grupo. Trabajaban aparte en una división remota, conocida como West Computing, y cobraban mucho menos que sus contrapartes de raza blanca. Pero sus habilidades no pasaron desapercibidas.

Heroínas desconocidas

Johnson, capaz de ver al mundo en números y de interpretarlos, obtuvo un puesto en el Grupo de Tareas Espaciales, las personas que estaban a cargo del primer programa de vuelo espacial humano de la NASA. Su trabajo era responder preguntas como: ¿Dónde va a aterrizar un cohete? ¿A qué ángulo lo lanzas para que llegue a donde quieres que vaya? 

“Si ella [Johnson] verifica los números y está de acuerdo con ellos, ¡entonces estoy listo para despegar!”, dijo en aquel entonces John Glenn, el primer estadounidense en orbitar la Tierra.

Por otro lado, Vaughan, al poco tiempo de unirse al West Computing, se convirtió en la jefa de esa unidad. Desde allí promovió las habilidades de sus trabajadoras. “En varias ocasiones, Dorothy se encontró a sí misma en la posición de discutir con los gerentes de mayor antigüedad acerca de lograr promociones laborales para las mujeres”, dice en un comunicado Bill Barry, historiador en jefe de la NASA. Agrega que Vaughan se reinventó y se convirtió en una programadora de computadora.

En el caso de Jackson, su trabajo como computadora humana no era suficiente. Decidió estudiar ingeniería aeroespacial, algo extremadamente difícil para las mujeres, y más para afroamericanas. Tras obtener su título, se convirtió en la primera persona afrodescendiente con grado de ingeniero en la NASA. Se especializó en experimentos de túneles de viento e información de aeronaves.