La hoja biónica que promete acabar con el hambre mundial

Investigadores de la Universidad de Harvard utilizan una bacteria para crear un nuevo tipo de fertilizante

La hoja biónica que promete acabar con el hambre mundial

Con este sistema los vegetales fueron un 150% más grandes que el los de cultivos comunes. (Foto: Harvard University)

Un equipo de investigación científica de la Universidad de Harvard ha presentado en la reunión anual de la Sociedad Americana de Química, celebrada en San Francisco, EE.UU., una propuesta para aumentar la producción de alimentos. Se trata de una hoja biónica, la cual utiliza bacterias, luz solar, agua y aire para hacer fertilizantes en el suelo donde se cultivan.

Cuando se cuenta con gran infraestructura y equipamiento se puede hacer y entregar fertilizantes con facilidad, sin embargo, en lugares que no tienen esos recursos como, por ejemplo, un pueblo alejado de la india, esta tarea se vuelve casi imposible, según explicó el Ph. D. Daniel Nocera, responsable del estudio.

Para crear esta novedad biónica los científicos se inspiraron en la hoja artificial, que cuando se expone a la luz del sol imita una hoja natural dividiendo el agua en hidrógeno y oxígeno. Pero ahora, con este nuevo sistema, es la bacteria Ralstonia eutropha la encargada de consumir el hidrógeno de la hoja artificial y el dióxido de carbono de la atmósfera para producir un bioplástico que las bacterias almacenan como combustible líquido. Este supera en gran medida al de la fotosíntesis natural.

“Los combustibles fueron solo el primer paso", dice Daniel Nocera. “Llegar a ese punto mostró que se puede tener una plataforma de síntesis química renovable. Ahora tenemos otro tipo de bacteria que toma el nitrógeno de la atmósfera para hacer abono”.

“A continuación, puedo poner la bacteria en el suelo debido a que ya ha utilizado la luz solar para producir el bioplástico”. ”Entonces la bacteria toma el nitrógeno del aire y utiliza el bioplástico, que es básicamente hidrógeno almacenado, para conducir el ciclo de fijación para hacer amoniaco para la fertilización de cultivos”, agregó.

En el laboratorio el ingenio fue probado a lo largo de cinco ciclos consecutivos de cultivos de rábanos, los resultados fueron sorprendentes: los vegetales eran hasta un 150% más grandes que los de cultivos comunes.

El siguiente paso, explican los encargados de la investigación científica, es aumentar el rendimiento para que un día, los agricultores de la India o África subsahariana puedan producir sus propios fertilizantes.

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Posted by Diario El Comercio (Perú) on viernes, 17 de marzo de 2017