Ciencia peruana para resolver problemas peruanos

Dos proyectos peruanos reciben premio de concurso internacional. Ambos buscan mejorar la salud y generar menos gastos

Ciencia peruana para resolver problemas peruanos

Los investigadores Víctor Rubio y Jeel Moya, de la Universidad Cayetano Heredia, fueron los ganadores por Perú. (Foto: Bayer)

En el Perú también se hace ciencia. Mucha y buena. También se hace investigación inteligente, esa en la que se aprovechan tecnologías ya usadas para adaptarlas y aplicarlas a problemas concretos que afectan a nuestro país.

Un caso claro de esto es lo que ha sucedido con Jeel Moya Salazar y Víctor Rubio, ambos de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH). Ellos ocuparon el primer y segundo lugar en el Perú del concurso Bayer Young Community Innovators (BYCI) con proyectos que buscan, por un lado, mejorar la salud de los peruanos y, por el otro, generar ahorro de dinero.

—Diagnóstico ecológico—

Jeel Moya tiene 25 años, es tecnólogo médico en un laboratorio clínico y es estudiante de la Maestría en Ciencias con mención en Bioquímica y Biología Molecular en la UPCH. Junto con Víctor Rojas Zumarán, del hospital San Bartolomé, desarrolló el proyecto Diagnóstico Ecológico de Cáncer de Cuello Uterino: Cotestaje Ginecológico Sustentable. Este ganó el primer lugar en el Perú del concurso BYCI.

“Víctor probó en Buenos Aires la primera etapa del diagnóstico ecológico del cáncer, por unos siete años. En el 2010 nos conocimos y desarrollamos las siguientes tres etapas del proyecto. ¿En qué consiste? En desarrollar una prueba de Papanicolaou que no usa reactivos tóxicos”, explica Moya a El Comercio.

La prueba de Papanicolaou es la más usada para el diagnóstico de cáncer de cuello uterino, causado por el virus del papiloma humano (VPH) y que tiene una alta mortandad entre las mujeres en el Perú.

La ironía es que para este examen, que puede evitar el cáncer, se usan centenares de litros de reactivos tóxicos cancerígenos como óxido de mercurio. Por ello, la importancia de esta investigación que buscaba una alternativa.

“Lo que hicimos fue empezar a probar productos naturales para reemplazar los colorantes tóxicos que se usan durante la prueba. Probamos con aceites naturales de plantas para reemplazar algunos reactivos. Analizamos cuáles eran los tipos de colorantes que se usaban y buscamos sus equivalentes en la naturaleza. Hicimos una validación pequeña, en 2.500 muestras, ante el comité de ética del hospital San Bartolomé y los resultados fueron exitosos. Por eso durante el 2015 se aprobó su uso para el diagnóstico del cáncer cervical. Se usó en más de 75.000 muestras”, detalla Moya.

La nueva fase del proyecto es unir esta prueba con una prueba molecular para diagnóstico del VPH. Usaremos en la misma paciente ambos métodos. Por eso el proyecto se llama cotestaje, porque se harán ambas pruebas.

¿Cuáles son los beneficios del proyecto? Con este diagnóstico ecológico se beneficia a las instituciones, porque ya no tendrán altos gastos en la compra de los reactivos tradicionales; se beneficia al paciente, porque la prueba puede bajar su costo de unos US$20 a US$7 y el tiempo del diagnóstico disminuye de 40 a 10 minutos; y, finalmente, beneficia a la salud ambiental global, pues ya no se generan residuos tóxicos.


—Más barato y sencillo—

Víctor Rubio tiene 27 años y siguió Biología en la UPCH. Al igual que Jeel, estudia la Maestría en Bioquímica y Biología Molecular en la misma universidad. Su proyecto ocupó el segundo lugar.

Su iniciativa se titula Generación de Nanocuerpos contra Antígenos Mayores del Virus de la Hepatitis B. ¿En qué consiste? Es básicamente una prueba de diagnóstico temprano para esta enfermedad.

“El problema de esta enfermedad es que se presenta mucho en zonas donde el acceso a instituciones de salud es muy limitado y además no cuentan con los recursos para costearse el tratamiento. La ventaja de mi prueba es que resulta más barata que las convencionales, a la vez que es mucho más sencilla de implementar”, afirma Rubio. 

Sucede que para la prueba de diagnóstico convencional se usan anticuerpos y se necesita refrigeración para almacenarlos. En cambio, con el uso de nanocuerpos (o nanoanticuerpos) que propone Rubio, son diseñados con biotecnología a partir de un anticuerpo especial que se encuentra en camélidos. Estos tienen mejor resistencia a las altas temperaturas.

“Para el diseño de los nanocuerpos, utilizamos anticuerpos de alpaca, pero para la producción ‘copiamos’ las instrucciones del ADN de la alpaca y lo ponemos en bacterias, que son las que se encargarán de la fabricación”, detalla el experto.

La tecnología de los nanocuerpos no es nueva y tiene diversas aplicaciones. Basándose en la teoría existente, el biólogo Rubio pensó en darle un uso que nadie le había dado y que atendiera una problemática específica en el país.

“El proyecto ya lleva dos años de desarrollo. Esperamos tener el producto listo a inicios del 2017 para quien lo quiera fabricar”, resaltó.

Categorías del concurso

Salud. Se convoca a proyectos que promuevan hábitos saludables, prevención de embarazos no planeados, protección neonatal, prevención de males cardiovasculares, etc.

Agropecuario. Proyectos que promuevan la seguridad alimentaria, la producción y acceso a más y mejores alimentos, Buenas Prácticas Agrícolas y Ganaderas (BPG), entre otros.

La cifra

12.000 soles recibió el primer puesto peruano, con la condición de que esa cantidad sea invertida en el desarrollo de su proyecto de investigación.