El 30% de peruanos sufre de insomnio [INTERACTIVO]

(Foto: Andrés Nieto Porras/Flickr bajo licencia Creative Commons)

Los especialistas lo confirman: el ser humano duerme cada vez menos. En el país, la tercera parte de la población descansa menos de seis horas al día, cuando lo recomendado es de siete a nueve. Pero, ¿qué tan grave es la situación? De acuerdo con David Lira, jefe del Laboratorio del Sueño del Instituto Peruano de Neurociencias (IPN), 10 de cada 100 peruanos que laboran en horarios nocturnos o rotativos tendrían trastornos de sueño, que amenazan la salud y la calidad de vida.

–Dificultad para vivir–

Investigaciones previas han ligado la privación de sueño con un alto riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y depresión. Entre los problemas más habituales está el insomnio. Se trata de un trastorno de sueño que afecta al 30% de los peruanos, según explica a El Comercio Darwin Vizcarra, director de Hypnos, el Instituto del Sueño de la clínica San Felipe.

“Este mal genera dificultad para iniciar y mantener el sueño. Tiene consecuencias en el día, como fatiga, cansancio, irritabilidad, fracaso académico y disminución de la concentración”, asegura el experto.

Pero aunque no suene muy amenazador, el riesgo de este trastorno es que engaña al cuerpo y le hace pensar que lo normal es no dormir.

“El insomnio genera un aprendizaje adverso que hace que nos activemos en la noche. La mente va configurando que le es difícil dormir y esto puede ser catastrófico”, agrega Vizcarra.

El segundo trastorno más común es la apnea de sueño, caracterizada por ronquidos y pausas en la respiración al dormir –que puede ocurrir 30 veces o más en una sola hora–. Si no es tratado a tiempo, aumenta el riesgo de sufrir presión arterial alta, ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares. Según el experto de Hypnos, entre el 30% y 50% de personas con diabetes padecen este mal, ligado a la obesidad.

–Cuidado del sueño–

La prevención de estos problemas se basa –como muchas otras enfermedades– en buenos hábitos. Entre los principales se encuentran: cenar 3 horas antes de dormir, no consumir cafeína muy tarde y evitar exponerse al fuerte brillo de las pantallas cuando uno está acostado.

Este último factor –explica Vizcarra– modifica el reloj interno de la persona y puede provocar la segregación de melatonina –que regula el sueño–. El experto agrega que la exposición a las pantallas brillantes altera la hora a la cual uno va a dormir al día siguiente.


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