El aneurisma abdominal de Einstein

El doctor Elmer Huerta analiza la causa de la muerte de Albert Einstein: un aneurisma abdominal complicado

El aneurisma abdominal de Einstein

En diciembre de 1948, quedó registrado que al examinar el vientre de Albert Einstein, su médico palpó un tumor pulsátil del tamaño de una toronja en medio de su abdomen y con la sospecha de un aneurisma aórtico abdominal fue referido al Brooklyn Jewish Hospital en Nueva York. (Foto: AFP)

El aneurisma aórtico es la condición en la que el diámetro de la arteria aorta (la mas gruesa del organismo) aumenta por debilidad de su pared muscular, y que si no es tratado a tiempo, puede reventar (ruptura del aneurisma) ocasionando un alto grado de letalidad por hemorragia interna. 

 

Al conmemorarse el aniversario del nacimiento de Albert Einstein el 14 de marzo pasado, nos llamó la atención algunos detalles de la causa de su muerte: un aneurisma abdominal complicado. Aprovechando el caso, revisaremos ese tema, haciendo hincapié en las limitaciones terapéuticas propias de la época en que ocurrieron los hechos.

Considerado el ser humano mas influyente del siglo XX, Albert Einstein nació en Ulm, Alemania el 14 de marzo de 1879. Estando de visita en EE.UU. en 1933, Adolfo Hitler toma el poder en Alemania y Einstein decide quedarse en EE.UU. y convertirse en ciudadano americano en 1940. Su trabajo científico es enorme, considerándose que su teoría de la relatividad, junto a la mecánica cuántica, son la base de la física moderna.

Teniendo ya 69 años de edad, Albert Einstein fue admitido en diciembre de 1948 al hospital por intensos dolores abdominales. Quedó registrado en su historia clínica, que al examinarle el vientre, el médico palpó un tumor pulsátil del tamaño de una toronja en medio de su abdomen y con la sospecha de un aneurisma aórtico abdominal fue referido al Brooklyn Jewish Hospital en Nueva York.

Evaluado allí por el famoso cirujano alemán Dr. Rudolph Nissen (creador de la cirugía de hernia del hiato), se decidió operarlo, haciéndole la única cirugía disponible de la época: envolverle el aneurisma en celofán con la idea de que la irritación causada por el celofán haría que se forme tejido fibroso cicatricial alrededor del aneurisma e impida su ruptura.

Si quieres saber más sobre este tema, sigue leyendo el más reciente post del blog Cuida tu salud del doctor Elmer Huerta.


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