28 de julio del 2014 15 °C

Descubren fósil de pingüino gigante en Paracas

El animal, de 1,50 metros de altura y bautizado como Inkayacu, habitó en el Perú hace unos 36 millones de años. Los paleontólogos encontraron también plumas fosilizadas de tonos grises y rojizos

Descubren fósil de pingüino gigante en Paracas

Un equipo de investigadores halló restos de un pingüino de 1,50 metros que habitaba en el Perú hace unos 36 millones de años, y también descubrieron plumas fosilizadas que muestran que en ese entonces esta ave no voladora estaba moteada de marrón rojizo y gris.

El informe aparece el jueves en la revista Science. El análisis del fósil condujo a un nuevo descubrimiento sobre los pingüinos modernos, lo que a su vez plantea interrogantes acerca de cómo desarrollaron sus plumas para convertirse en eximios nadadores.

El ejemplar es uno de los pingüinos más grandes que hayan vivido, aproximadamente el doble que el emperador actual. La segunda especie de pingüinos gigantes descubierta en Perú fue denominada Inkayacu paracasensis, Rey del agua, parte de un grupo de especies ya extinguidas que al parecer habitaron gran parte del hemisferio sur.

HALLAZGO FORTUITO
Un golpe de suerte ayudó a los paleontólogos a hallar las plumas en la Reserva de Paracas, ubicada en el departamento de Ica, al sur de Lima. Un estudiante del equipo de excavación del Museo de Historia Natural de Lima descubrió la pata del fósil y notó que tenía escamas, evidencia de tejido blanco que rara vez se preserva.

“Nos entusiasmamos notablemente”, dijo la paleontóloga Julia Clarke, de la Universidad de Texas en Austin, que dirigió el equipo. “Avanzando con extrema lentitud” descubrieron las plumas fosilizadas.

En la superficie tienen la forma de las de los pingüinos modernos, dijo Clarke, pero un examen más minucioso muestra una gran diferencia. La forma exterior se desarrolló antes de ciertos cambios microscópicos que pueden haber desempeñado un papel en la habilidad del animal bajo el agua.

Los fósiles carece de pigmento. Pero en las plumas pueden haber quedado bolsones microscópicos llamados melanosomas que en vida del animal contenían pigmentos, y la forma de esos melanosomas corresponde a colores diferentes. De modo que los investigadores compararon un catálogo de melanosomas de aves vivientes con los de los fósiles.

La gran sorpresa es que los pingüinos modernos tienen grandes melanosomas arracimados como uvas, al contrario que cualquier otra ave conocida, mientras que los melanosomas más pequeños del pingüino gigante extinto se parece al de las otras aves modernas, dijo Clarke.