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Los humanos cazaban animales un millón y medio de años antes de lo que se creía

Reciente evidencia ha demostrado que el hombre primitivo era capaz de matar animales mucho antes de lo que se creía

Los humanos cazaban animales un millón y medio de años antes de lo que se creía

Según lo reveló un estudio realizado por el arqueólogo y profesor de la Universidad de Wisconsin, Henry Bunn, los humanos antiguos usaban complejas técnicas de caza para matar animales hace al menos dos millones de años.

Hasta antes del estudio de Bunn, los científicos asumían que la carne que reunían para comer era de animales que habían muerto por causas naturales o que habían sido abandonados por leones, leopardos u otros carnívoros.

Sin embargo, Bunn argumenta que los humanos de aquella época utilizaban la caza sistemática al ser capaces de emboscar animales de gran tamaño.

En la reunión anual de la Sociedad Europea para el Estudio de la Evolución Humana, Bunn señaló que se sabía que los humanos consumían carne hace dos millones de años, lo que no sabían era cómo la conseguían.

“Hemos comparado el tipo de presa matado por leones y leopardos actuales con el tipo de presas seleccionadas por humanos de aquella época. Esto nos ha mostrado que no tomaban los animales que ya estaban muertos. Seleccionaban y mataban a los que querían”, explicó.

Según informa el diario británico The Guardian, en este estudio, Bunn y sus colegas investigaron un sitio donde se había producido una gran cacería en Garganta de Olduvai (Tanzania). Los cadáveres de los ñus, antílopes y gacelas fueron llevados aquí probablemente por los Homo habilis hace más de 1’800.000 años. La carne se despojó de los huesos para ser consumida y los restos quedaron allí.

LA EVOLUCIÓN DE NUESTRO INTELECTO
El arqueólogo cree que estos humanos probablemente esperaban entre los árboles hasta que pasen las manadas de animales. Es entonces cuando se les disparaba con lanzas a quemarropa. Esta habilidad, desarrollada antes de lo que se creía, tendría profundas implicancias en la teoría de la evolución.

Cuando nuestra especie sintió el sabor de la carne le agarró el gusto y desde entonces se convirtió en una gran fuente de proteínas. Ya no necesitábamos invertir recursos internos para el tracto digestivo, que se requería antes para procesar los vegetales y frutas.

Liberados de aquella tarea por el consumo de la carne, la nueva fuente de energías fue utilizada por nuestro cuerpo para alimentar nuestros cerebros en crecimiento. En consecuencia, los últimos dos millones de años nuestro cráneo ha crecido, produciendo humanos con cerebros progresivamente más grandes hasta que llegamos al Homo Sapiens actual.