"El fútbol peruano en tiempos de cólera", por Elkin Sotelo

La fecha 12 será recordada como la más agresiva por gestos de jugadores, técnicos y barristas que se pelearon entre sí

"El fútbol peruano en tiempos de cólera", por Elkin Sotelo

(Captura de pantalla)

El fútbol peruano ya no solo es de pobre nivel técnico, ahora se convirtió en un escenario presto a exponer gestos obscenos y hasta violentos por parte de sus protagonistas. La fecha 12 del Torneo Apertura alcanzó un pico lamentable que no debería repetirse más.

Todo arrancó el miércoles con la acción que inició Leao Butrón de FBC Melgar en Arequipa que tomó a mal la entrada brusca del colombiano Cardoza de Vallejo y en medio de empujones, sacó una mano en el rostro de su rival, provocando que el ambiente se degenere.

LEAO, FERRARI Y REYNOSO

Luego vendría una suerte de trifulca en la que participaron el delantero Bernardo Cuesta y el gerente Jean Ferrari, entre otros. Incluso, Ferrari denunció vía el programa radial Blanco y Negro que en plena bronca el técnico Juan Reynoso insultó a la gente de Vallejo diciéndoles "muertos de hambre" y golpeando. Había sido un partido interesante en el campo, pero estas innecesarias reacciones enturbiaron el resultado.

ASCUES, URIBE Y OREJUELA

Horas después, San Martín ofrecía un gran encuentro y goleaba al líder Inti Gas en Ayacucho, pudiendo, incluso, golearlo por lejos. Los equipos estaban disminuidos por expulsiones y los jugadores agotados. Fue cuando Carlos Ascues, el jugador más destacado del último partido de la selección ante Panamá, quien había tenido ocasiones de gol que desperdició, sobre el final recibió encima la caída del golero Mario Villasanti. Un contacto propio del fútbol, podría decirse.

Ambos se dijeron cosas al levantarse, pero Ascues perdió los papeles y tuvo la 'genial' idea de golpear a su adversario, ocasionando una expulsión absurda, cuando su equipo tenía el resultado en el bolsillo. Él mismo fue el principal perjudicado por una actitud matonesca y, como en el caso anterior, innecesaria.

Ahí no quedó todo. El delantero local Carlos Orejuela pasó cerca del técnico Julio César Uribe y lo provocó torpemente con palabras. El 'Diamante' escuchó la afrenta, le mentó la madre y cuando el asunto pintaba para lo peor - le dijo "mocoso de m..."-, los testigos evitaron más problemas. Finalmente hoy ambos se disculparon y reconocieron sus errores.

Pero por todas estas cosas el público ayacuchano quedó con la sangre en el ojo y amenazaban con linchar al plantel santo a la salida del estadio Ciudad de Cumaná. El equipo tuvo que permanecer dentro de su vestuario durante más de una hora y para completar la hostilidad, los dejaron sin fluido eléctrico. Al final la Policía logró que el bus de los limeños saliera sin ser agredido.

PELEA EN ATE

Al término de la jornada del miércoles, en el Estadio Monumental de Ate otra vez se produjo una feroz pelea entre bandos de la Trinchera Norte en la propia tribuna. El jefe de seguridad de la FPF, Fernando Obregón, informó que barristas quedaron detenidos y que se evalúa seriamente el cierre definitivo de dicho sector del estadio para cuando juegue la 'U'.  

ROSSEL IRRESPONSABLE

Hoy en el Alberto Gallardo, Sport Huancayo conseguía en el minuto 90 un triunfo espectacular ante Cristal, pero Víctor Rossell, innecesariamente, estropeó todo. Al ser cambiado por su entrenador y ver que la tribuna celeste lo insultaba porque salía caminando del campo, se tomó los genitales y realizó un gesto obsceno con los dedos.

El árbitro Yovani Quevedo fue alertado por su juez de línea y expulsó al delantero. Se dio una confusión porque Nelson Roque ya había ingresado como cambio, pero las acciones todavía no se reiniciaban. Penny, desesperado por ver fuera a Rossel lo tomó del cuello y se originó una nueva trifulca transmitida a nivel nacional por TV.

Deporte Total pudo conocer que la ADFP, a través de su Comisión de Justicia, castigará de oficio o apoyándose en informes de los árbitros, a las figuras más revoltosas de la fecha. Esto para evitar que el espíritu violento siga en ascenso y el Descentralizado se vuelva tierra de nadie, donde cada quien cree que puede hacer lo que le da la gana. Ya basta.