Hace siete años Alianza Lima rechazó a un jugador que ahora brilla en el Manchester United

Se trata de Luis Antonio Valencia, que fue ofrecido al cuadro íntimo cuando tenía 18 años y destacó en la Copa del Mundo del 2006

Hace siete años Alianza Lima rechazó a un jugador que ahora brilla en el Manchester United

Por Daniel Peredo

UNO. 25 enero del 2004. Alianza jugó un amistoso con El Nacional de Quito preparando la final 2003 ante Cristal y la Libertadores. Fue empate 2-2 en Matute, con goles de Aguirre y Alexander Sánchez para los íntimos, y en contra de Ciurlizza y Borja para los ecuatorianos. El Nacional se convirtió en un rival complicado con un mediocampo de buen despliegue donde sobresalió notoriamente un volante joven, de buen físico y potente. Para todos en Matute fue la figura del partido. Al final del encuentro, el representante Carlos Delgado se acercó al presidente aliancista, Alfonso de Souza Ferreira, y ofreció al destacado futbolista.

—Se llama Luis Antonio Valencia, tiene 18 años, y El Nacional lo quiere ceder para que logre experiencia en otro país
—No, no lo queremos. Alianza necesita un extranjero de experiencia, no un jovencito de 18 años.

Luis Antonio Valencia volvió a Quito, se consolidó como titular y al año siguiente debutó en la selección ecuatoriana con dos goles a Paraguay y Perú en eliminatorias. Al final del 2005 fue vendido al Villarreal español y en agosto del 2009 fichó por el Manchester United por 26 millones de dólares. Hoy es considerado uno de los mejores del mundo. ‘Cuchi’ Souza Ferreira dejó la dirigencia aliancista y está retirado.

DOS. México, 1996. Martín Dall’Orso destacaba en Tecos de Guadalajara. Titular indiscutido, goleador del equipo, aunque no se sentía del todo conforme: estaban en los últimos lugares, el técnico tenía una mala relación con el plantel y los hinchas insultaban en la tribuna. Los directivos cambiaron de entrenador y contrataron a un ex futbolista del club: Julio César Uribe. El más entusiasmado era Dall’Orso.

—Fue compañero mío, campeonamos en el 91 con Cristal, aunque nos la pasamos en la banca porque Oblitas se olvidó de nosotros. Con Uribe salgo goleador del año —comentó a un compañero mexicano.

Después de los primeros entrenamientos, Julio César se reunió con la junta directiva.

—Necesitamos un refuerzo para el ataque.
—¿Dall’Orso no está en buen nivel?
—A Martín lo conozco hace bastante tiempo y como jugador extranjero no hace la diferencia que requiere el club.

Cuando el delantero peruano conoció detalles de esa charla no lo pudo creer. A los pocos días tomó el avión de vuelta a Lima. Su relación con Julio César se rompió para siempre.

TRES. Copa América Argentina 87. El periodista Littman Gallo volvió a su hotel después de cubrir la final entre Uruguay y Chile en el Monumental. Cansado por casi un mes de cobertura, Gallito pasó por la recepción, solicitó la llave de su cuarto y le pidió un favor al encargado

—Caballero, necesito que me pase la voz a la habitación a las seis de la mañana. Por favor, sea puntual.

El buen Littman debía levantarse temprano porque salía en el primer vuelo a Lima. Se retiró a descansar tranquilo porque el empleado prometió cumplir el recado. A la mañana siguiente, el periodista despertó, tomó el reloj, observó la hora y saltó de la cama. Eran las 8 a.m.. Había perdido el avión y de inmediato llamó a la recepción para quejarse.

—Cómo pueden ser tan desconsiderados con los pasajeros. ¿Acaso no le pedí que me pasara la voz a las seis de la mañana?
—Señor, tranquilícese, yo cumplí con lo acordado, le pasé la voz temprano, puede observar debajo de la puerta.

Gallito se sorprendió, se acercó a la entrada del cuarto y encontró un ejemplar del diario “La Voz”. “Ya ve, señor, le pasé ‘La Voz’”. Littman sonrió, no le quedó otra que quedarse un día más, aunque no durmió en toda la noche.