Cuando 'Cuto' fue Esidio y se lo llevaron a Bélgica

En el 2000 el KV Mechelen compró a Luis Guadalupe —a través de un video— pensando que contrataba al goleador brasileño. Pero al final “Cuto” llegó a convencer y se ganó un puesto en el equipo belga

Cuando 'Cuto' fue Esidio y se lo llevaron a Bélgica
*Por Daniel Peredo* *I Clausura del 2000.* Después de jugar cinco partidos del Torneo Apertura como marcador derecho o zaguero central en Universitario, Luis Guadalupe fue ofrecido al club KV Mechelen de la Liga Júpiter belga. El entrenador del equipo, Valére Billen, recibió un video con las mejores jugadas de “Cuto” y quedó impresionado. Las imágenes mostraban un delantero con buen remate de zurda y capacidad para definir en el área. Entonces aprobó el fichaje y se cerró la negociación. Guadalupe viajó a Bélgica junto a Chemo del Solar, quien también fue contratado por el mismo club. Luego de conocer las instalaciones y ser presentado a sus compañeros, “Cuto” comenzó los entrenamientos ante la atenta mirada del técnico Billen. Minutos después de los primeros trabajos, el DT se acercó a su asistente y comentó sorprendido: —Qué extraño, remata siempre con la derecha. En el video le pegaba todas de zurda. Al poco tiempo, los belgas se dieron cuenta de que Guadalupe no era delantero ni pateaba con la zurda. Era defensor de perfil derecho. Los belgas descubrieron que habían sido engañados. El video no era de “Cuto”, sino del atacante brasileño Eduardo Esidio, goleador histórico de la “U”. A pesar de todo, el KV Mechelen respetó el acuerdo con el futbolista y el buen Guadalupe, con tiempo, trabajo y sacrificio, supo convencer al técnico y a los dirigentes y terminó como uno de los mejores defensores del campeonato. Tanto así que le renovaron el contrato en el club y recién volvió a la “U” para la segunda mitad del 2003. *II Julio de 1981.* La selección peruana se aclimataba en Arequipa para su debut eliminatorio ante Colombia en la altura de Bogotá. El técnico Tim tiene el equipo prácticamente definido, aunque espera a Teófilo Cubillas, goleador en los mundiales, quien llegaba de Estados Unidos donde actuaba por los Strikers de Fort Lauderdale. El “Nene” arribó a Arequipa antes del último partido de práctica en el estadio Melgar. Tim decidió incluirlo en el once titular y dejó en la formación reservista a Julio César Uribe, quien venía actuando en el equipo principal. A Uribe le cambió el rostro cuando recibió el chaleco de suplente. Se molestó, hizo una mueca de fastidio, aunque se guardó la bronca y mantuvo un prudente silencio. Solo compartió algunas palabras con Guillermo La Rosa, otro de los postergados. —Vamos a demostrarle a Tim que se equivoca con nosotros. El preparador físico Luis Zacarías pitó el inicio del partido. Uribe destacó desde el vamos. En una de las primeras acciones ofensivas buscó un balón aéreo que venía desde la defensa. Con fuerza, puso el cuerpo y aguantó la marca de “Chumpi” y “Panadero” Díaz; ganó la posición de balón y desde el borde del área tiró una rabona que se clavó en el ángulo del arco de Quiroga. Golazo. Apenas observó que la pelota infló las redes, Julio César volteó donde Tim y le clavó la mirada. El brasileño se levantó, dejó su infaltable cigarrillo y paró el juego. —Vocé no puede ser suplente, pase al equipo titular. Sin embargo, el recordado “Viejo” no sacó a Cubillas. Con toda su experiencia y manejo intentó hacerlos jugar juntos y quien pasó a los suplentes fue Olaechea. Así inició ante Colombia. Al final fue 1-1 en Bogotá. La Rosa ingresó en el segundo tiempo y marcó el empate decisivo. Fue el único encuentro de Cubillas en esas Eliminatorias, mientras que Uribe fue el mejor jugador peruano de la histórica clasificación. *III Enero de 1992.* El presidente de Universitario, Jorge Nicolini, debe reunirse con Roberto Martínez para renovar su contrato. Se citaron en el salón de trofeos del Lolo Fernández. Ambos llegaron puntuales. Nicolini ingresó, dejó los documentos y las llaves de su auto encima del escritorio, y pidió unos minutos para ir al baño. En esos momentos apareció el jefe de equipo, José Mallqui, y se sentó junto a Martínez. Al capitán crema no le agradaba la presencia de testigos cuando hablaba de dinero con el presidente. Entonces se le ocurrió algo para sacarse de encima a Mallqui. —Qué bueno que viniste, me encargó don Jorge que le cambies sus dos llantas delanteras de la camioneta. Toma, acá dejó las llaves. Mallqui, presto como siempre, con ganas de quedar bien, tomó el llavero y salió a cumplir el encarguito. Nicolini volvió a la reunión, llegó a un acuerdo con Martínez y firmaron el nuevo contrato. Cuando se retiraban, Mallqui retornó sudoroso, con las manos sucias y las llaves del auto. —Listo, presidente, cambié las dos llantas delanteras, aunque su seguridad me veía medio raro por lo que estaba haciendo. Don Jorge miró a Martínez, este le hizo un guiño y confesó: “Usted sabe que no me gustan sapos cuando arreglo mis contratos”. Nicolini sonrió. Desde ese día José Mallqui recibió el apodo que hasta ahora lo acompaña a pesar de su investidura de congresista: perro sucio. *El dato* Se descartó la llegada de Guadalupe a la “U”