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El diccionario del Mundial: quién es quién en la Copa del Mundo que se acaba

Sudáfrica 2010 termina este domingo pero recién empezará la polémica. Este es el ABC básico para entender la copa, un glosario bien parcializado con el buen fútbol. Lea y si tiene otros términos por incluir, avise

El diccionario del Mundial: quién es quién en la Copa del Mundo que se acaba

Por Miguel Villegas

A
Asamoah Gyan. Es King África. El trono que no supieron ocupar Samuel Eto’o ni Didier Drogba le pertenece a este punta ghanés que será de carne y hueso, pero avanza como un tren. Tiene 24 años y, alucinen, juega en el modesto Rennes, de la Liga francesa. Falló un penal glorioso contra Uruguay.

B
Burga Manuel. El único peruano que fue al Mundial y se divirtió. Perdón, fue a las últimas tres copas. Estuvo en Sudáfrica para arreglar con un técnico. Desde allá, qué curioso, convenció a Sergio Markarián, quien estaba tranquilazo en Uruguay.

C
Cristiano Ronaldo. El futbolista mejor desvestido del mundo apareció dos veces en la copa: en el 7-0 contra Corea del Norte y en una publicidad de calzoncillos Armani. Después nadie lo vio.

D
Diego. Sinónimo de “D10S” o “10”. El técnico más famoso y fotografiado de Sudáfrica 2010. Tiene talento de genio, discurso de evangelista y poder de directivo. Pero en la Copa del Mundo le faltó capacidad como DT. Se fue goleado en cuartos contra Alemania.

E
Eslovaquia. En su primer mundial eliminó al campeón vigente: Italia. Fue la sorpresa de la primera ronda y le tocó la mala suerte de enfrentar a Holanda en octavos. Nos dejó al tercer pelado más famoso de Sudáfrica (después de Sneijder y Robben): Robert Vittek.

F
Fanáticos. O mejor, los ‘Bafana Bafana’. Es la chapa oficial de la selección de Sudáfrica, y también de los hinchas. No pasaron a octavos pero igual fueron los famosos. Significa “Los Muchachos”.

G
Goleador. Luis Suárez. No tanto por los tres que anotó, sino por el que evitó. Esas manos increíbles en el minuto final del suplementario contra Ghana por los cuartos de final. En su país es un héroe.

H
Holanda. La moderna ‘Naranja Mecánica’. Parecen chiquillos que pichanguean en el barrio, que solo se divierten, que no les importa quién gana, quién pierde. Pero solo parece. En su tercera final de copa, quieren probar lo contrario. Que ya no son el primero de los perdedores.

I
Iniesta. Su cerebro es una computadora. Después de verlo jugar en canchas sudafricanas, uno entiende por qué Messi juega como juega en Barcelona.

J
Jabulani. Óscar Ibáñez me ha dicho que atrapar una Jabulani es tan difícil como agarrar un pescado mojado. La FIFA ha dicho en los últimos días que apenas finalizado Sudáfrica 2010 “examinarán” este cuerpo del delito. Nosotros no queremos criticar por criticar, así que desde aquí le pedimos públicamente a Adidas que nos preste una para probarla en la pichanguita del próximo viernes.

K
Klose. Catorce goles. No es un optimista del gol, es un devoto. Sin short ni chimpunes, parecería un oficial del ejército alemán. De hecho, es como un soldado: lo suyo es cumplir una misión. Ya tiene 14 goles. Ya es como Gerd Muller. Ya es más que Fontaine, Pelé y Cubillas. Y le falta jugar un partido.

L
Larrionda. Fue el mejor árbitro sudamericano del 2010 según la IFFHS y entonces uno se pregunta quién podrá ayudarnos. No cobró un gol clarísimo de Lampard en el Alemania-Inglaterra que pudo ser el 2-2. En Internet han preferido matarlo desde la ironía. Hoy es “Jurgen von Larriondasacker”, el futuro ciudadano alemán.

M
Messi. Fue al Mundial para acabar con la polémica Pelé vs. Maradona. Fue y se fue. Tiene dos mundiales más para hacerlo. Sus piernas cuestan 300 millones de dólares y solo miden 80 centímetros. Vivió en Pueblo Libre y probó pollo a la brasa.

N
Nelson Mandela. El jefe. El tótem. Madiba, el histórico líder sudafricano, fue el rostro pacífico del Mundial en su país. Premio Nobel de la Paz en 1993, Mandela la pasó mal al inicio de la copa: su bisnieta Zenani Mandela falleció en accidente automovilismo.

Ñ
Ñuls. O Newell’s Old Boys de Rosario. La casa donde se criaron dos de los mejores técnicos del Mundial: Marcelo Bielsa y Gerardo Martino. El ‘Loco’ metió a Chile en octavos, el ‘Tata’ puso en cuartos a Paraguay. Son obsesivos y estrategas, aunque Martino es más flexible.

O
Ozil. Lo hace jugar a Schweinsteiger, a Muller, a Podolski. Es decir, a Alemania. Cuando todos queríamos que el “10” de Sudáfrica sea Kaká o Messi, apareció el “8” alemán para ponerse el traje. ¿Saben quién le da todos los pases de gol a Pizarro en Bremen? Her Ozil.

P
Paul, el Pulpo. No habla pero vaticina. El famoso pulpo Paul nació en Inglaterra, pero vive en un acuario alemán. Se hizo famoso tras predecir que Alemania le ganaría a Australia, sería derrotado por Serbia, vencería a Ghana, superaría a Inglaterra, mandaba a casa a Argentina y derrotaba a España ayer. Le ponen dos cubículos con banderas distintas y con comida y él elige. Un método que no conoce Rosita Chung ni Pochita.

Q
Quagliarella. Le anularon el 2-2 con que Italia pudo pasar a octavos ante Eslovaquia. Después marcó, pero ya era tarde. Pudo ser famoso.

R
Riquelme, Larissa. Tiene talento y es buena moza. La modelo paraguaya de 24 años fue elegida la novia del Mundial. Ni siquiera tuvo necesidad de calatearse para convertirse en el cuerpo del delito: apenas un generoso escote. Ha sido un ‘bustazo’ conocerla, querida Larissa. Mucho busto, en serio.

S
Sara Carbonero. Detrás de un gran hombre existe una gran mujer. Y si es como Carbonero, mucho mejor. Es una ‘femme fatale’: alta, morena, de ojazos verdes. Y además, no hace líos por la chamba porque ella también la conoce. Es la reportera particular de Iker Casillas, su galán.

T
Terminator. Es decir Diego Pérez. Un cavernícola. Un hombre del rugby prestado al fútbol. El volante uruguayo es un parabrisas que limpia sin cansancio, y pega ídem. Es inteligente y luchador. Es uruguayo. ¿No le gustaría venir a Lima y tener un hijo peruano, señor Pérez?

U
Uruguay. Imposible no hacerse hincha de la gloriosa Celeste. Corrieron, metieron, guapearon, jamás arrugaron. Es el equipo de Forlán, de Tabárez, de tres millones de charrúas. Perdieron en semifinales, pero nadie les dirá perdedores.

V
Vuvuzelas. Es como tener un elefante soplándote en la oreja. O un panal en la cabecera de la cama. O el motor del avión arrancando en tu sala vía home theater. Es el instrumento de moda —una corneta— en Sudáfrica para alentar a los equipos. Dicen que viene del vocablo zulú “vuvu”, que quiere decir hacer ruido. En fin. Lo más molestoso de la Copa del Mundo.

W
Waka Waka. Parece canción de hora loca, no de Mundial. La compuso Shakira para la cita sudafricana, pero ha gustado menos que reducción de sueldos. Los hinchas locales adoran ‘Waving Flag’, la canción del africano K’Naan, que en realidad es la canción de la gira del trofeo de la Copa FIFA organizada por Coca-Cola.

X
Xavi. Es el segundo mejor volante creativo de la historia de España, detrás de Iniesta. Tiene ojos en las espaldas, puede ver más allá de lo evidente.

Y
Yankees. La grata sorpresa de Sudáfrica. Hace unos años fueron a la MLS cracks de todos lados para descansar sus huesos. Para enseñar. Por eso la selección de Landon Donovan se parece tanto a todos: quiere jugar como Brasil, ordenarse como Alemania, divertirse como Holanda.

Z
Zidane. El único francés querido. “Domenech no es entrenador”, bombardeó. La frase dinamitó al plantel y le despertó aun más la rebeldía. Usted sabe el resto de la historia. Francia fue eliminado en primera fase. Oui.