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Jonathan Maicelo: “He tenido que pelear hasta ‘vale todo’ por necesidad”

Antes de convertirse en el boxeador más mediático del país, Maicelo peleó en torneos de vale todo y de muay thai. Tenía el cabello larguísimo, le decían ‘Depredador’

Jonathan Maicelo: “He tenido que pelear hasta ‘vale todo’ por necesidad”

Jonathan Maicelo cuando tenía el cabello largo y estaba alejado de los reflectores. (Archivo personal)

Por: Pedro Canelo

Caída en el primer round: un taxista que no quiere subirse al ring. Hemos llegado a la entrada del barrio San Judas en el Callao y el hombre del station wagon dice que a esa zona “no entra nadie, ni los policías”. Bajo del automóvil y un guardia me presenta a ‘Hilacha’, joven conocido en el lugar y de rostro deteriorado que puede acompañar. “¿Dónde vive Maicelo?”. “Acá, a veinte pasos nomás, causa”. Hace frío y la neblina es lo único que cubre en estas cuadras sin seguro de vida. Jonathan Maicelo abre la puerta y sale apurado porque el tiempo hoy es lo único que lo amenaza con noquearlo.

Dentro de una hora, el campeón latinoamericano de los pesos ligeros de la CMB aparecerá en un canal de TV. Se ha puesto unos lentes oscuros enormes que contradicen al paso del invierno. Luce encapuchado, como si tuviera puesta la bata antes de salir a pelear. Maicelo creció en un lugar sin policías, por eso casi siempre está en guardia. Hace solo tres años, sus días se escribían para un libro con nombre de novela brasileña: vale todo.

EL PRIMER ‘DEPREDADOR’
Entre el 2005 y el 2006, Maicelo solo aspiraba a alcanzar una pelea profesional por año. La vida no lo atropellaba de manera fulminante, pero sí lo mandaba al knock out técnico. A Jonathan todos los días le contaban hasta diez y él buscaba (o mejor dicho improvisaba) oportunidades para ganar dinero y levantarse de la lona. “Mi madre es mamá soltera por eso tuve que arriesgarme. Pelee en vale todo, hice muay thai, trabajé en desalojos, levantando basura y en combi. Nadie sabe lo que es eso”, se acuerda Jonathan ya en la salida del canal, esquivando como si estuviera sobre el ring las manos de inquietas adolescentes que le piden que vuelva a bailar.

En esas noches de peleas de vale todo, no era ni Jonathan ni mucho menos Maicelo. En esas presentaciones en coliseos cerrados y en discotecas, él era el ‘Depredador’. Salía con una bata negra, el cabello larguísimo, acompañado de música hip hop o reggaetón. Era el peleador de fondo. Después de muchas noches, antes de regresar al box, dijo que se retiraba invicto.

“¿Por qué te cortaste el cabello?”. “Para buscar trabajo”, dice. También cuenta que un entrenador le advirtió que en el vale todo podían retirarlo del box con una lesión grave en el brazo o piernas. “Yo me hice responsable pero salí ileso porque estoy bendecido”, golpea con la última frase. Como buen hijo del revuelto barrio de San Judas Tadeo, Jonathan Maicelo se ha dedicado a derribar imposibles para hacerse cada vez más santo y patrono.

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