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26 de mayo del 2012 | 19 °C
Una revisión de algunas cosas en las que Toronto aventaja a Lima como sede de la competencia. De hecho, el factor económico tuvo mucho que ver en la elección
1. Perú solo tiene potencial de desarrollo. ¿Recuerda que el Metropolitano todavía es promesa? ¿Qué mucha de la infraestructura para los Panamericanos 2015 todavía son proyectos que se deben cumplir en un máximo de seis años? Los canadienses tienen todo a mano: los competidores solo tienen que llegar y entrenar. Incluso, al presentar su candidatura ya estaban construyendo su Villa Olímpica. Mejor, olvídese de todo eso y piense como la Odepa: si no nos dieron los Juegos Panamericanos es porque se la juegan a seguro.
2. No tiene tanta experiencia. Perú ha organizado la Copa América, el Mundial Sub 17, las cumbres del AL-CUE y de APEC. Cada uno de esos eventos ha sido una muestra de que en el país y, especialmente en la caótica Lima, se ha conseguido llevar a cabo eventos importantes a través de gestiones que han dejado una buena impresión a nivel mundial. Ese factor pesa en la Odepa. Sin embargo, la organización deportiva recuerda que, hace diez años, Winnipeg fue la sede y ya se sabe cómo hacer para que los juegos sean un éxito.
3. Solidez económica. Lo dijo Cenaida Uribe, una de las ilustres miembros de la delegación nacional: “Mientras nosotros regalábamos una botella de Pisco, ellos regalaban Blackberries”. No es una cuestión de cuál país manejaba un mayor presupuesto en relación con el dinero que produce, sino cuál tiene más. El PBI de Canadá el 2008 fue de 1.303.234 millones de dólares, mientras que el de Perú es de 245.883 millones. Pese a que el FMI dijo que, para el próximo año se espera un crecimiento del 6% y que esto nos pondrá como uno de los líderes en ese aspecto en la región, hay quienes no confían que las cosas igual de bien a futuro.
*4. En Canadá nadie cierra las puertas. Lo dijo Michael Moore y parece ser cierto. Chris Rudge, secretario general del Comité Olímpico Canadiense, adelantó que la estabilidad política y social del país pesaría contra las candidaturas de Lima y Bogotá. De paso, sus relaciones con los países centroamericanos hicieron de los norteamericanos los ganadores. De nada sirvió que Perú ofreciera, “por error” los derechos de transmisión gratuitos a los países centroamericanos. La gran mayoría de votos de esa parte del continente fueron para los canadienses.