De Dennis Bergkamp a Paolo Guerrero, los futbolistas tuvieron miedo a volar

El ‘Krieger’ no es el único que teme a los aviones. Varios de ellos han tenido que viajar enormes distancias por tierra y han perdido contratos por su fobia

Miércoles 27 de enero de 2010 - 07:07 pm

El caso de Paolo Guerrero no es una rareza demasiado infrecuente en el mundo del fútbol. A pesar de que por estos tiempos los jugadores de elite deben viajar de un lado para otro y cruzar el Atlántico vía aérea, son varios los futbolistas cuyo temor a los aviones ha provocado que sus carreras se trunquen, aunque hubo otros que aprendieron a convivir con ese mal.

EL CONTRATO DE BERGKAMP
Famoso es el caso de Dennis Bergkamp; pese a que esta leyenda del fútbol tulipán ha tenido que viajar a Estados Unidos para disputar el Mundial de 1994 y que actuó en el Ajax y el Inter de Milán, su pánico a los aviones lo llevó a niveles sorprendentes, al punto que, para fichar por el Arsenal, introdujo una cláusula dentro de su contrato por la que no estaba obligado a viajar en avión junto a sus compañeros.

El trámite no era nada fastidioso cuando se trataba de viajar dentro de Inglaterra: salía un día antes y listo. Sin embargo, al estar en un club como el Arsenal, que suele jugar torneos internacionales, el asunto se complicó: llegó a hacer un viaje de 1.146 kilómetros en 10 horas con combinación entre trenes y autos, mientras que sus compañeros llegaron en dos horas de vuelo a Barcelona. También estuvo 20 horas en un auto para llegar al partido ante la Fiorentina en Italia. Bajo esa misma premisa ha viajado a Rusia y Túnez.

EL CASO PERUANO: PEDRO RUIZ
Otro caso emblemático es el del Pedro Ruiz, o Pedrito, o el Maestro, como le decían en el Unión Huaral de los años setenta. Él, uno de esos jugadores dotados, tenía miedo a volar más allá de lo que sus piernas le permitían.

Un día, cuenta la leyenda, casi se cae un avión que lo llevaba a Cajamarca para uno de esos partidos inolvidables. Fue tanto el susto que regresó en auto y nunca más volvió a subir consciente a un vuelo. Él mismo ha confesado que los médicos le daban pastillas y lo llevaban dormido. Que el ‘Cabezón’ Cubilla, un tipo que no aguantaba engreimientos, lo noqueaba con fármacos disueltos en la comida. Igual, con pastillas o sin ellas, Pedrito nunca aceptó ofertas del extranjero.

EL CASO MÁS ANTIGUO
Pero quizás el caso más antiguo es el del alemán Fritz Walter. ¿Quién es? Un volante, símbolo del Kaiserslautern, desde 1939 hasta 1959. Apenas había iniciado su carrera a los 19 años cuando la II Guerra Mundial lo convirtió en un paracaidista de la Luftwaffe, la temible fuerza aérea del Tercer Reich. Lo vivido en la guerra debe haberle pesado tanto que decidió no volver a subir a un avión.

Walter falleció en al año 2002. El Hamburger Abendlatt recuerda que unos años antes, en 1994, se cumplían 40 años del título que obtuvo con la selección alemana en el Mundial de Suiza ante Hungría. Alguien decidió reunir a ambas selecciones para conmemorar el evento. El único ausente fue Walter.