Los secretos mejor guardados de las estrellas del Mundial: ¿Sabía que Ribery es musulmán?

Historias poco conocidas de seis estrellas que llegaron a Sudáfrica para pelear por la corona del mejor futbolista del torneo

Domingo 20 de junio de 2010 - 09:50 am
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AP

Por Carlos Salas
Enviado especial

LIONEL MESSI (ARGENTINA)
Si el primer gran premio que le ofreció el fútbol fue una bicicleta, su primer contrato lo firmó en una servilleta de papel. A Carles Rexach, el capo de las divisiones menores del Barza, le bastó ver a la “Pulga” tocar un par de veces el balón en la cancha para decidir la contratación de un petiso de 13 años que ni siquiera llegaba al metro y medio de estatura. El 14 de diciembre del 2000, luego de 15 días de estadía en el corazón de Cataluña junto con su padre Jorge y apenas una sola práctica para demostrar su calidad, Rexach se comprometió, durante una informal charla en un bar, en velar por la “Pulga”. La directiva azulgrana avaló la apuesta del técnico y formalizó el contrato el 1 de marzo del 2001. Hoy Lío le cuesta al Barza 10,5 millones de euros anuales. Aunque te digan que hay cosas que el dinero no puede comprar, en el Camp Nou aseguran que la magia sí tiene precio.

KAKÁ (BRASIL)
A diferencia del alma fiestera de los brasileños, Kaká —su hermano menor lo bautizó así porque no podía pronunciar bien Ricardo, su nombre— ha entregado su vida a Dios. Es un fervoroso evangélico que llegó casto al matrimonio y tiene como lema de cabecera “Dios es fiel”, al punto de llevar esa frase incluso en sus botines. Su religiosidad nació hace 10 años, cuando se cayó a una piscina vacía en la casa de sus abuelos. Sufrió una fractura medular al golpearse la cabeza. “Los médicos no se explican todavía cómo logré superar aquello porque ese tipo de fracturas suele acabar en una parálisis, pero Dios me salvó”, confiesa el volante que ha donado el 10% de sus ganancias a su iglesia y que entre sus secretos mejor guardados está su admiración por la música de los Backstreet Boys.

WAYNE ROONEY (INGLATERRA)
Fanático de Harry Potter como ninguno, el chico malo de Inglaterra completó antes de Sudáfrica 2010 su mejor temporada en el Manchester United: 34 goles en 44 partidos disputados. Su estupendo estado físico no ha llamado tanto la atención como el secreto mejor guardado del atacante: su futuro. Los rumores aseguran que tanto el Real Madrid como el Barza habrían ofrecido cifras cercanas a los 100 millones de euros. Pero Wayne habría elegido, si se va del “ManU”, ser “galáctico”. Ya posó con la camiseta blanca, además de lucir la de su actual club, durante un comercial filmado hace un par de meses en Barcelona sobre un famoso videojuego que recién saldrá a la venta en agosto. Rooney podría ser el gran refuerzo de la era Mourinho, sin que el portugués lo haya pedido.

CRISTIANO RONALDO (PORTUGAL)
La obsesión de “CR9” por las mujeres —según dicen, a sus 25 años ha tenido ya más de 20 novias— es la misma que tiene por sus abdominales. Capaz de “mimar” esa zona de su cuerpo con tres mil flexiones diarias, el portugués tiene otra arma oculta. El gran secreto para mejorar su rendimiento en la cancha es un protector bucal. Sí, un pequeño dispositivo, cuyo valor es de 100 euros, que le permite colocar correctamente su mandíbula y alinearla a la perfección con el cráneo, el cerebro y el tórax y que al morder genera un aumento de potencia en sus músculos. En resumen, ese artilugio le ofrece más equilibrio y fuerza. No es por razones cosméticas, para que sus dientes se vean más radiantes, sino para ser un mejor jugador en la cancha.

ARJEN ROBBEN (HOLANDA)
Conocido por su fama de jugador de cristal, el extremo holandés confirmó en su paso por el Real Madrid que su mala fama no era gratuita. Le costó al club español 36 millones de euros por cinco años y solo duró dos temporadas, aunque en ese tiempo visitó más la sala de rehabilitación que las canchas. Tras su salida del Santiago Bernabéu, el “Galgo de Bedum” encontró en el Bayern Múnich el lugar perfecto para curar todos sus males. El médico Hans-Wilhelm Müller-Wohlfahrt le dio una pócima mágica para que su rigidez en la espalda no le causara más dolencias musculares: la sangre de carnero. Las transfusiones tienen un efecto relajante sobre la zona lumbar y adiós problemas para Robben. No es broma, por algo el holandés es un vampiro en la cancha. Aunque en Sudáfrica aún no aparece.

FRANCK RIBERY (FRANCIA)
A los 2 años quedó marcado para toda la vida. Un accidente automovilístico le dejó como recuerdo una enorme cicatriz en el rostro. “Si pudiera me gustaría reencarnarme durante 24 horas en el personaje de Tony Montana que hacía Al Pacino en “Scarface””, confiesa con ese humor característico que ha tenido varias víctimas en su estadía en Múnich: le tiró un baldazo de agua helada a Kahn desde una azotea, pinchó las llantas del auto de Van Buyten y hasta se “robó” el bus que debía trasladar al equipo alemán al estadio en un partido en Dubái. Pero pocos saben que Ribery se convirtió al Islam y tomó el nombre de Bilal en el 2002, cuando jugó en Turquía. Aunque de religioso no parezca tener nada (hace poco protagonizó un “encuentro” con una prostituta menor de edad).

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