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27 de mayo del 2012 | 18 °C
La reciente conquista de la Copa del Mundo y el título de la Eurocopa 2008 la favorecen hacia el partido de mañana en Buenos Aires. Los albicelestes no alzan una copa hace 17 años

Buenos Aires (DPA). La reverenciada selección de España, apenas dos meses después de su consagración mundial en Sudáfrica, pondrá mañana en juego su prestigio en Buenos Aires ante una Argentina en reconstrucción, en un amistoso con mucho glamour y ‘a contramano’ de la historia.
“La envidia que produce España se produce desde la admiración, es envidia sana”, dijo en una reciente entrevista con “Marca” César Luis Menotti. La frase del ex seleccionador argentino repica en los labios de casi todos los integrantes de la albiceleste de cara al choque en el Monumental, que tendrá como atractivo adicional ver al astro local Lionel Messi ante muchos de sus compañeros en el Barcelona.
En realidad, parece el mundo del revés, pero no: España es favorita en su visita a Buenos Aires. Con su fútbol de toque y circulación, el equipo de Vicente del Bosque se ganó no solo la admiración del mundo entero, sino también los trofeos más apetecidos: el Mundial 2010 y antes, de la mano de Luis Aragonés, la Eurocopa 2008.
TIEMPO PASADO
Lejos están los tiempos en que los hinchas argentinos se burlaban de sus pares españoles haciendo ostentación del palmarés de su equipo. Todo cambió: Argentina es la que anda errante de identidad y sin títulos —la última Copa América se obtuvo hace 17 años—, mientras que España no tiene dudas y exhibe el fútbol ofensivo y el trato de balón que durante décadas caracterizó a su rival de mañana.
“Va a ser un partido espectacular”, profetizó el central Gabriel Milito, uno de los caracterizados retornos a la selección argentina que ha dispuesto el seleccionador interino Sergio Batista, que sigue diferenciándose todo lo que puede de su antecesor Diego Maradona, en busca de que su interinato se convierta en designación en breve.
Vuelven además el histórico Javier Zanetti, el reclamado Esteban Cambiasso, el ‘desaparecido’ Ever Banega y el encendido Andrés D’Alessandro, todos ellos dejados de lado por la anterior conducción en la travesía por Sudáfrica que terminó con el durísimo golpe de la eliminación ante Alemania en cuartos, que evitó un pleito de semis entre España y Argentina en Durban.
ARGENTINA SE JUEGA EL PRESTIGIO
Ahora se trata de un amistoso, pero Argentina lo afrontará como si fuera por los puntos, ya que está claro que ‘Checho’ Batista -respaldado públicamente por Messi y otros futbolistas- se juega gran parte de sus posibilidades de seguir en el cargo. Una actuación convincente y un resultado positivo ante España podría inclinar la balanza definitivamente a su favor en la carrera por el banquillo.
Y para los jugadores no se trata de un partido más tampoco: los que viajaron a Sudáfrica tratarán de ‘lavar’ su imagen frente a su público y los que no lo hicieron, demostrar que Maradona se equivocó. La cita conlleva un plus de importancia para Messi, quien a los ojos de los argentinos sigue en deuda con su selección y tiene ante sí una buena oportunidad de comenzar a dar vuelta la página.
España, en cambio, es un equipo ‘dulce’ por su catarata de éxitos y visita Argentina sin tensión. Sin el lesionado Carles Puyol, pero con el plantel campeón casi en pleno. Con un recuperado Fernando Torres —autor de un doblete en el 4-0 sobre Liechtenstein del viernes— y un David Villa que mañana podría alcanzar —solo le falta un gol— a Raúl como máximo anotador de la ‘roja’ en la historia.
Una historia que muestra que España, actual número uno del ranking FIFA, jamás ganó en suelo argentino —dos derrotas y un empate—, pero una historia a la que este equipo ha desairado una y otra vez en los últimos tiempos.