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24 de mayo del 2012 | 19 °C
Entidades financieras estadounidenses deberán desembolsar en total unos US$25.000 millones

Washington (EFE). Los bancos estadounidenses deberán pagar al Gobierno unos US$25.000 millones que servirán para aliviar la situación de las personas que resultaron afectadas por la crisis hipotecaria del 2008.
EE.UU. obligará a las entidades financieras a hacer esos pagos al considerar que fueron los mismos bancos los responsables de crear la situación que terminó en la mayor crisis económica despues de la de 1929.
“El acuerdo es un comienzo. Vamos a asegurarnos de que los bancos cumplan con su parte por esos abusos y malas prácticas tanto en la concesión de préstamos como en las ejecuciones hipotecarias”, explicó el presidente estadounidense, Barack Obama, en una comparecencia en la Casa Blanca.
Tras calificarlo de “histórico”, dado que es el más importante sobre compensaciones logrado entre las autoridades federales y estatales de EE.UU. y un sector económico después del negociado en 1998 con la industria tabaquera, Obama aseguró que ayudará a poner fin a una “era de irresponsabilidad”.
Previamente, el Departamento de Justicia había anunciado el arreglo alcanzado con Ally Financial, Bank of America, Citigroup, J.P. Morgan Chase y Wells Fargo, cinco de los mayores bancos del país, tras más de un año de negociaciones.
“Este acuerdo refleja nuestro compromiso con garantizar la justicia para las víctimas de las prácticas hipotecarias irresponsables y abusivas”, indicó el fiscal general de EE.UU., Eric Holder, quien agregó que también busca “corregir los errores” que condujeron al “colapso” del mercado de la vivienda.
DESTINO DE LOS PAGOS
La mayor parte del dinero que pagarán los bancos (unos US$17.000 millones) será para ayuda inmediata a aquellos propietarios que necesiten modificar sus préstamos.
Otros US$3.000 millones se destinarán a refinanciar a las personas que están al día con sus pagos y cuyas hipotecas superan el valor actual de su vivienda.
Además, US$1.500 millones irán a parar a unos 750.000 propietarios que han perdido sus casas y también los estados recibirán dinero para reforzar la protección a los ciudadanos ante las ejecuciones hipotecarias.
El Gobierno ha dejado claro que el acuerdo no da ningún tipo de inmunidad a los bancos ni cierra la puerta a acciones penales en su contra.
Esos bancos, que en su día fueron “rescatados con el dinero de los contribuyentes”, deberán “corregir ahora sus errores”, subrayó el presidente, al recordar que el estallido de la burbuja inmobiliaria hizo que muchos estadounidenses perdieran sus empleos y sus casas.
Esa crisis hipotecaria “sigue siendo uno de los mayores lastres de nuestra economía”, admitió Obama.