María Eugenia de la Puente: Facturó S/. 30 millones en 2009 y recién se graduó de administradora

Hija de un guerrillero muerto cuando ella tenía diez meses de nacida, creció en Cuba y México. Hoy brilla como empresaria. “El peruano debe interiorizar los favores de una gestión de calidad. Solo así el país saldrá adelante”, asegura

Martes 16 de marzo de 2010 - 09:52 am
Imagen

Por Antonio Orjeda

La empresaria que el año pasado facturó unos 30 millones de soles, acaba de recibirse como administradora. Lo hizo por cumplir con el formalismo, pues el oficio ya lo había aprendido en la cancha. María Eugenia De la Puente tampoco terminó el colegio en una escuela, pues su madre maestra consideró que sus hijos se formarían mejor en casa.

Nació un año antes de que su papá, al frente de la guerrilla del Movimiento de Izquierda Revolucinaria (MIR) partiera al Cusco para iniciar una revolución con el apoyo del campesinado. Su padre murió en el intento. Ella, a la cabeza de Dentilab del Perú, una empresa que fabrica productos médicos descartables, no solo da trabajo a cientos de peruanos, está formando a ciudadanos que juntos podrían lograr un Perú mejor.

Está levantando una nueva fábrica en Lima Norte. En esos 7.000 metros cuadrados está habilitando espacios para dar trabajo a minusválidos. ¿Por qué lo hace?
Porque esa es la obligación de todo empresario. Esa debería ser parte de nuestra responsabilidad social empresarial; y algo por lo que no se nos tendría que dar un reconocimiento o un valor especial. Nosotros vamos a hacer rampas, en mi planta actual no puedo contratar a personas con parálisis o algún problema en las piernas porque no tengo rampas, solo escaleras.

Estudió en México. Allá, con su hermano y su madre fundaron una hoy reconocida industria de dispositivos médicos…
Sí, es la primera empresa mexicana en dispositivos médicos.

Si todo marchaba tan bien allá, ¿por qué regresó al Perú?
Porque soy muy… no sé si usar la palabra nacionalista (ríe)… pero esa es la palabra. Yo soy una persona muy identificada con mi patria.

Vendió sus acciones y con ese dinero abrió aquí la empresa. No tenía conocimientos, no había hecho una carrera.
Entre comillas no tenía conocimientos, porque yo estaba muy preparada en temas de administración: yo inicié Dentilab en México con mi hermano y con mi mamá, nosotros nos iniciamos como importadotes y yo gané bastante experiencia en importaciones y comercialización de productos; y, en el proceso, nos fuimos convirtiendo en fabricantes.

Todo lo aprendió sobre la marcha.
Sí, porque yo empecé a trabajar a los 16 años.

Lea la entrevista completa en el blog Ejecutivas dando clic AQUÍ.