Las empleadas del hogar ganan S/.300 en promedio

Según algunos expertos, suelen trabajar entre 12 y 16 horas diarias y son pocas las que cuentan con derechos laborales

Jueves 08 de abril de 2010 - 10:17 am
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Por Claudia Paan

En los últimos años hay una creciente demanda por trabajadoras del hogar, debido a la mayor participación de las mujeres en el mercado laboral y el incremento de la población de adultos que requieren ser atendidos.

Pese a ello, la situación laboral de muchas de estas mujeres —y niñas— no es la óptima, dado que, para algunos, este es una labor subestimada. Las trabajadoras del hogar en el Perú laboran de 12 a 16 horas diarias y reciben un sueldo promedio de S/.300, según el Ministerio de Trabajo.

De acuerdo con la experta de la Organización Internacional de Trabajo (OIT) María Bastidas, en algunos lugares del país estas mujeres son contratadas por S/.80 y S/.100, pero en otros no reciben sueldo alguno, dado que la comida y el alojamiento son considerados una forma de pago.

El laboralista José Balta señala que trabajar cama adentro determina una serie de complejidades, como el de laborar más horas y tener más riesgos. En ese sentido, la Asociación de Desarrollo Comunal (ADC) detectó en el 2007 que el 57% de las trabajadoras del hogar de Lima y Huaura había sido víctima de alguna forma de violencia, de las que el 7% había sido acosada sexualmente.

Además, al provenir del interior del país —el 90% de las trabajadoras del hogar de Lima Metropolitana son de provincias— es frecuente la discriminación racial.

A esto se deben agregar otras condiciones de desventaja en que se encuentra la mayoría de ellas, como ser menores de edad (el 38% tiene entre 14 y 24 años) y el carecer o tener bajo nivel de instrucción (el 49% en Lima no culminó sus estudios).

Todo esto —según Balta— es un reflejo de lo que ocurre con otros trabajadores del sector informal.

NECESARIA PROTECCIÓN
Ante este panorama, la OIT propuso en el 2008 crear formas de protección internacional para este grupo de mujeres trabajadoras.

María Bastidas explica que en los últimos dos años se han recogido las opiniones del gobierno, gremios de empresarios, sindicatos de trabajadores y —sobre todo— de las mismas trabajadoras para mejorar su protección. La mayoría de ellos se mostró de acuerdo con esa iniciativa.

“El resultado será discutido en la OIT para hacer un convenio marco entre todos los países o recomendaciones, o ambas cosas. En junio del 2011 se tendrá la respuesta”, indica la experta.

En el caso del Perú, el Ministerio de Trabajo ha aplicado algunas medidas de protección a este grupo de trabajadoras. Entre ellas figura su inclusión en la norma de hostigamiento sexual, el acceso al seguro de salud (48.375 empleadas fueron inscritas en el 2009) y el Decreto Supremo 004-2009.

Esta disposición establece que los empleadores no pueden exigir a sus trabajadores utilizar uniforme en lugares públicos.

Tomando en cuenta esta norma y su escala de multas, el ministerio anunció la semana pasada que multaría a las personas que incurran en este y otros actos de discriminación, con montos que van desde S/.1.980.

Balta explica que existe un régimen laboral disminuido para este grupo, dado que no se puede pedir a sus empleadores manejar gastos similares a los de las empresas.

“No creo que los trabajadores necesiten derechos especiales, lo que requieren es una protección adecuada a su realidad específica para ponerlos en una situación de igualdad a la del resto de trabajadores”, señala.

Para mejorar la situación de estas mujeres, tanto Balta como Bastidas coinciden en que debe haber un cambio en la mentalidad de nuestra sociedad.

CLAVES
El 35% es menor de edad
Actualmente existen dos millones de trabajadores del hogar niños y adolescentes en Sudamérica.

En Lima el 35% (79.800) de las trabajadoras son niñas y adolescentes entre 12 y 18 años. Muchas de ellas son del interior del país.

Se les priva del tiempo de esparcimiento y de descanso adecuado. No tienen apoyo emocional y algunas no reciben salario.

A través de la figura del padrinazgo, muchos menores son usados como empleados del hogar.