¿Cómo anticipar las consecuencias de la crisis griega en la economía peruana?

El mundo está interconectado y lo que sucede en un lugar repercute en todas partes. De lo que se trata ahora es de anticipar cómo la crisis griega podría afectar el desempeño de la economía peruana

Lunes 17 de mayo de 2010 - 10:33 am

Por Luis Davelouis Lengua

Hace algunos meses, muy pocos especialistas pronosticaban (o reconocían) que el tremendo problema fiscal griego pudiera afectar al mundo en la medida en que finalmente lo hizo.

Como sucedió meses antes de que el banco de inversión estadounidense Lehmann Brothers colapsara, cuando la olla de problemas fiscales griegos ya se derramaba y asomaban aún tímidos (pero muy grandes) los de España, Portugal, Italia e Irlanda, la mayoría de economistas desmerecía su importancia y los que se animaban a decir que el escenario no pintaba bien eran los menos.

“Grecia es un país muy chiquito dentro de la economía mundial”, explicaba Jorge Chávez, presidente de Maximixe. Aún hoy, el director para la región Andina del Banco Mundial, Felipe Jaramillo, opina de manera parecida: “el problema griego debería ser bastante más localizado y temporal” que la crisis financiera de EE.UU.

NO NOS PEGA
Hoy la pregunta ha cambiado y (como sucedió con la crisis de EE.UU.) se centra sobre el impacto que puede tener sobre el Perú el que en Europa la estén pasando tan mal económica y financieramente, pese a que ellos lo niegan. Porque además, digan lo que digan, el mercado no miente: exagera con frecuencia, pero no miente.

Previsiblemente, la opinión oficial está revestida de un optimismo que a ratos aparece desbordado y, por otros, un mensaje un poco menos entusiasta, pero vaticinio buena onda de todas formas. Por ejemplo, el presidente Alan García dice que, en efecto, el Perú podría crecer 8% este año y luego la ministra de Economía, Mercedes Aráoz, dice que el crecimiento debería estar alrededor de 5,5%.

Jaramillo también es de un “optimismo cauto” y piensa que el Perú está en una situación ventajosa frente al resto del mundo. Para él, el crecimiento continuará de la mano de la demanda interna de los nuevos ricos de la economía mundial (básicamente Asia y principalmente China, India y Rusia) y como para crecer se necesitan materias primas —que felizmente en el Perú abundan— nos irá bien.

Sin embargo, mal que bien y aunque a duras penas —y eso hay que reconocerlo—, en el MEF y en el BCR reconocieron en todo momento que los riesgos en el frente internacional persistían y empezaron a tomar sus previsiones.

PRUEBAS EN LA MANO
Sin embargo, las bolsas y casi todos los mercados y activos financieros (salvo el oro, el dólar y los bonos del Tesoro de EE.UU.) han demostrado a través de sus caídas, baches y retrocesos, que el problema sí existe, y que no es tan pequeño ni insignificante.

Para los mercados, la sostenibilidad de la recuperación mundial está en juego y Grecia podría ser nada más que la punta del iceberg. Parte de la prueba de ello son los US$995.000 millones que el Comité Europeo aprobó como fondo de contingencia para cualquier problema similar al de Grecia —y su incapacidad para pagar su deuda soberana— que pudiera aparecer.

Economistas como Juan José Marthans de la Universidad de Piura (UDEP); Carlos Adrianzén de la San Martín de Porres y Pablo Secada del Instituto Peruano de Economía (IPE), piensan que lo que se cocina en Europa es bastante más grande de lo que de hecho, se quiere reconocer. Según el embajador de Grecia en el Perú, la crisis es más del euro que de su propio país.

Todo el planeta se ha movido de acuerdo con las noticias provenientes de Europa, ignorando en ocasiones incluso muy buenas noticias que sugerían una recuperación más sólida de EE.UU.

SÍ NOS PEGA
Con un recrudecimiento de la crisis y desaceleración de la recuperación de la economía mundial, Europa y EE.UU. reducirán todavía más su consumo que, en buena medida, es satisfecho por las exportaciones de los países emergentes, incluyendo los asiáticos y principalmente China. A su vez, China demanda materias primas industriales como las que vende el Perú (cobre, cinc, estaño) para poder producir.

El Perú le vende a Europa, EE.UU. y China y todos ellos dejarían de demandar nuestras exportaciones (tradicionales o no) al ritmo en que lo venían haciendo.

Así, caerían las exportaciones, los ingresos al fisco y las inversiones —como sucedió de golpe a fines del 2008— y el dólar subiría resultado de la demanda por activos de refugio.

Secada piensa que hay un exceso de optimismo en el gobierno; Marthans, que ese optimismo es irresponsable; y Adrianzén, que si no se corrige podría ser suicida. Secada y Marthans coinciden con el ex viceministro de Hacienda, Waldo Mendoza, en que, ante la eventualidad de un rebrote de la crisis, el Estado debe generar todos los ahorros que pueda. También coinciden en que no lo está haciendo necesariamente, aún tras el anuncio del MEF de dejar de gastar S/.2.300 millones este año.

El propio MEF reconoce que se debe reconstruir el colchón de ahorros que nos permitió salvar la situación (no tan) holgadamente la primera vez.

Richard Webb, ex presidente del BCR, hizo una observación que bien valdría la pena recordar en este momento en que se pretenden hacer pronósticos: “vivimos en un nuevo mundo de cambio abrupto, precipitado, nervioso y no lineal”.

La guerra está avisada.