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26 de mayo del 2012 | 19 °C
La hidroeléctrica costará US$4.000 millones y, según su presidente, es una oportunidad de desarrollo para el sur del país

Por Álvaro Gastañaduí Ramírez
El Perú y Brasil firmaron el miércoles el acuerdo de suministro eléctrico, pero las empresas brasileñas Egasur y Asháninka vienen impulsando desde hace dos años la construcción de las centrales Paquitzapango e Inambari. El presidente del proyecto Inambari, Evandro Miguel, cree que el Perú y Brasil se repartirían 50% cada uno la energía que se producirá.
¿En qué fase está Inambari?
Están listos el estudio ambiental y de ingeniería. Lo que queda finiquitar es la participación ciudadana.
Es lo más difícil…
No diría que es lo más difícil, pero tampoco significa que teniendo esa aprobación acabó el proceso.
¿Aún existe el rechazo en la población?
El proyecto está en tres regiones: Cusco y Madre de Dios se ha avanzado, falta Puno.
¿Este año qué concluirían?
Me gusta dividir lo que es el reglamento y lo que, como empresa, queremos lograr. El reglamento dice que hagamos tres talleres y una audiencia, y entreguemos el estudio ambiental y el de factibilidad; y el Estado decide si nos emite la concesión definitiva. Nosotros queremos un proceso concertado de reubicación.
¿Pero cuánto demoraría?
El proceso de construcción de una hidroeléctrica toma entre 4 o 5 años. Los centros poblados donde se hará la presa serán los primeros en ser reubicados, pero otros vivirán un tiempo más.
¿Qué le preocupa?
Mi ideal es concertar con la población que vive en la zona del proyecto. Quiero tener una convivencia con ellos de forma pacífica, una alianza con ellos, que aportemos algo y ellos también aporten.
¿Su proyecto aún no está en el acuerdo Perú-Brasil?
Cuando se emita la concesión definitiva, se adecuará al acuerdo y, además, se verá la cantidad de energía que tomará el Perú, el precio y los plazos. En ese momento, vamos a postular a ese tratado. Toda la energía de Inambari que sea necesaria para el Perú se quedará y se enviará el excedente al Brasil.
¿Cuánto recibirá el Perú?
Teniendo en cuenta el crecimiento del Perú creemos que al 2015 —en que estaría terminado el proyecto— el 50% de la energía de Inambari se quedará. Es un cálculo.
¿Y el precio?
Entre 65 y 70 dólares por megavatio/hora.
¿Eso es más de lo que se paga ahora?
En las últimas subastas del país se debió contratar 500 MW y solo se contrató 120 MW por un tema de precio. Además, ahora no hay proyectos con esos volúmenes de producción. La energía hidroeléctrica es la más barata del mundo. La termoeléctrica cuesta US$300 dólares el MW y con gas natural subsidiado llega a los US$100.
¿Ese costo será fijo?
Cuando entras en energía hidroeléctrica, la tarifa a largo plazo baja. Pero el precio se va a determinar según cuánto quiera el Perú. Si queda entre US$60 y US$65, ello hará que baje la tarifa general, pues deberán salir del sistema las estaciones por las que se paga más dinero.
¿Cuándo empezarían los trabajos?
El primer semestre del 2011.
¿No es muy optimista?
No. Un país como el Perú no se convierte del Primer Mundo sin energía. Inambari es la única alternativa para el sur del Perú. En esa zona hay una gran informalidad y su gente está así porque no tiene oportunidades. El proyecto trae esta alianza con la comunidad y podemos aportar una forma de articular proyectos de irrigación, turísticos, etc. Vamos a invertir en temas socioambientales US$200 millones, US$100 millones más en infraestructura y US$300 millones los siguientes años. Esta obra dinamizará la región.
Pero la gente desconfía…
Todo proyecto como este genera una barrera de comunicación y temores en la gente que nunca experimentó el desarrollo. Es un proceso de conquista diaria, en el que se va informando, dialogando y generando alianzas, y eso toma un poco de tiempo.
¿Y el proceso electoral?
Eso hay que manejarlo. Queremos incluir este proyecto en la agenda electoral.