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24 de mayo del 2012 | 19 °C
El ex presidente de la Confiep Ricardo Briceño pidió a los gobiernos regionales un mayor control de la pequeña minería en las fronteras

(Andina). El ex presidente de la Confiep, Ricardo Briceño, aseguró que la minería formal no tuvo responsabilidad en los actos de violencia ocurrido en Puno, pues la contaminación del río Ramis, que consideró el único reclamo real de la protesta, es provocada por la minería informal o artesanal.
Por esa razón, pidió a los gobiernos regionales un mayor control de la pequeña minería que se practica en sus fronteras, pues sus pasivos afecta a la gran minería en la percepción de la ciudadanía.
Según explicó, en Puno hubo dos protestas, por un lado las provincias del sur, que estaban en contra de la concesión a la minera Santa Ana, pero que sin embargo, no está operativa, así que “allí hay más miedo a posibilidad que a una contaminación real”.
Pero por otro lado, dijo, están los pobladores de Azángaro, que trataron de tomar el aeropuerto protestando por la contaminación del río Ramis, que es real, pero que es consecuencia de la minería artesanal, que es regulada por el gobierno regional, y en la cual no participa ni la Sociedad nacional de minería, petróleo y energía, ni el gobierno central.
“Es injusto que se meta a todos en el mismo saco, las autoridades regionales deben tener un mayor control, porque los pasivos de la minera informal tiene consecuencias en el impedimento para que se haga la otra”, afirmó.