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¿Qué tanto pescado comemos los peruanos?

La industria pesquera busca incrementar el consumo humano directo en la sierra

¿Qué tanto pescado comemos los peruanos?

¿Qué tanto pescado comemos los peruanos?

Para muchos, hoy es el día en el que se come pescado. Pero más allá de Semana Santa, el peruano viene incrementando el consumo de este producto.

Entre el 2015 y el 2016, el alza alcanzó el 9,5%. “[En el 2016], se consumieron 685 mil toneladas en total, entre fresco, conserva y congelado. El 2015 fueron 625 mil toneladas”, explica Gustavo Ferreyros, gerente comercial de Tasa y presidente del Comité de Empresas Conserveras y Congeladoras de la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP). El principal incremento fue de pescado fresco,  que pasó de 450 a 510 mil toneladas (13%), mientras que el congelado subió de 106 a 117 mil toneladas. 

Según el ejecutivo, este incremento se explica por las mayores cuotas de algunas especies y los mayores desembarques. El bonito y la caballa, por ejemplo, abundan cuando la temperatura del mar es más cálida.

Las descargas de ambas especies aumentaron durante el año pasado, lo que compensó la reducción de la pota, que registró una caída de aproximadamente 22%. Esto último se debería a los fenómenos climatológicos y a la pesca ilegal, explica Alfonso Miranda, presidente del Comité de Pesca y Acuicultura de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI).

No obstante, El Niño costero no ha afectado a la industria local de manera significativa, aseguran los especialistas. “El consumidor se ha ido adaptando a las especies que han estado más disponibles [...]. La demanda de bonito y caballa se ha incrementado”, asegura Ferreyros. Agrega que el fenómeno climático tampoco ha afectado la demanda de pescado en Semana Santa, que comienza a incrementarse desde los últimos días de marzo. 

CONSUMO POR REGIONES
Según Ferreyros, las ciudades de la costa del país son las que registran el mayor consumo de pescado, siendo Lima la que genera mayor demanda. El favorito, además, es el pescado fresco. “Casi todo lo congelado que se vende en Lima se lleva a provincia. [...] En el norte, se consume mucha caballa”, explica el ejecutivo. Miranda, por su lado, resalta el consumo de jurel en Lima y de trucha en la selva. 

La situación es distinta en la sierra, donde existe un déficit de consumo significativo de este recurso hidrobiológico. “En la sierra sur, nuestro principal proyecto es el jurel. [...] Creemos que el cliente del sur come mejor pescado que el cliente de la costa, ya que este tiende a comprar más pescado blanco, que tiene un menor nivel nutritivo”, indica Ferreyros.

Al igual que las preferencias de consumo, los precios también varían entre las ciudades de la costa y las ubicadas en zonas altoandinas. Las diferencias oscilan entre 80% y 100%. “En la temporada de pesca, de diciembre a mayo, hay un precio considerablemente más bajo que en otras etapas del año”, detalla Miranda. Añade que, a nivel de política pública, debería impulsarse la instalación de frigoríficos a lo largo del país para contar con almacenes que puedan mejorar la distribución del producto. 
Por otro lado, según Exalmar, el canal de venta más popular en provincias es el canal tradicional (mercados), pues el canal moderno no está aún muy desarrollado. Lo que suele llegar a la sierra es pescado congelado que luego se vende como fresco, mientras que en Lima y en el norte, se consume pescado fresco en la medida de lo posible.

CRECIMIENTO EN EL 2017
La venta de productos hidrobiológicos en el mercado local será mayor a la del año pasado. “Todavía estamos en abril, es un poco prematuro, pero es posible llegar a los dos dígitos, por encima del 10%. Hasta ahora venimos mejor que en el 2016”, asegura Ferreyros. “El crecimiento será de 17% este año”, añade Miranda. 

Con la normalización de los factores climáticos, Exalmar espera la aparición de caballa en la primera mitad del año, así como mayor disponibilidad de pota, jurel  y otras especies.

Una de las estrategias que impulsaría este crecimiento es el énfasis en la anchoveta. De hecho, en Tasa, se ha desplegado una estrategia para vender este producto cada vez más a los autoservicios. Sin embargo, Ferreyros duda sobre la efectividad de esta medida, dado que se trata de un pescado pequeño, delicado y difícil de preparar. 

Para Miranda, si bien el Estado también realiza esfuerzos para incrementar el consumo de este producto, aún queda mucho por hacer. “Mientras hay [regiones] que consumen 40 kilos de anchoveta, otras consumen uno. Hace falta una mejor manipulación de recursos para que [el pescado] pueda llegar de manera inocua”, detalla. Para él, la anchoveta y la pota deberían ser las estrellas nacionales. 

“El 50% del cebiche de carretilla es pota. El 60% del chicharrón de calamar es de pota. Se podría consumir más a precios accesibles. Tiene que haber un suministro permanente para el ama de casa. Se está avanzando con la anchoveta, pero podría ser más acelerado. Las marcas comerciales [de anchoveta] son aún pocas. Lo que tendría que haber es una cantidad de suministro tal que pueda haber en el mercado tradicional”, finaliza Miranda. 

IMPORTACIONES Y EXPORTACIONES
En el 2016 el valor de las exportaciones pesqueras decreció 9% respecto del 2015. El sector más afectado fue el de conservas, que cayó en 26%. “El año pasado, las exportaciones [destinadas a consumo humano directo] alcanzaron los US$908 millones. Para el 2017, esperamos que lleguen a US$1.100 millones”, calcula Miranda. 

La especie ha sufrido una baja en los últimos tres años debido a los fenómenos climáticos y a la pesca ilegal de la pota. Por otro lado, las importaciones del sector pesquero corrieron la misma suerte. “[Las importaciones] se redujeron cerca de 14%”, asegura Ferreyros. 

El año pasado, el principal producto importado fue el jurel, pues debido al fenómeno climático se perdieron cerca de 42 mil toneladas de este recurso.

MÁS DATOS
► Entre el 2015 y el 2016, el consumo per cápita pasó  de 19,8% a 21,75%, casi 2 kilos más por habitante por año, comenta Gustavo Ferreyros, gerente comercial de Tasa. Esto se debería a la mayor disponibilidad de  recursos hidrológicos. 

► Tasa cuenta con cinco almacenes de distribución en el sur (Abancay, Andahuaylas, Juliaca, Cusco y Ayacucho). Desde allí se abastece sobre todo a puestos de mercado. 
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