Seis elementos sobre reacción del mercado a la Fed [ANÁLISIS]

El asesor económico jefe de Allianz, Mohamed A. El Erian, analiza la respuesta a la última alza de tasas de la Fed.

Seis elementos sobre reacción del mercado a la Fed [ANÁLISIS]

La presidenta de la Fed, Janet Yellen. (Foto: Reuters)

Por Mohamed A. El Erian, asesor económico en jefe de Allianz

(Bloomberg) La inmediata respuesta de los mercados al aumento de tasas de la Fed del miércoles incluyó un alza impresionante de las acciones y rendimientos mucho más bajos de los bonos gubernamentales de los Estados Unidos. Algunos observadores del mercado celebraron los beneficios de un “aumento moderado” por parte de la Reserva Federal. Otros advirtieron sobre la posibilidad de una extrapolación exagerada de lo que era ante todo una reacción a una medida técnica. Al evaluar esos y otros puntos de vista surgen seis elementos que hay que conocer acerca de los motores de esa reacción inusual del mercado, así como algunas implicaciones sobre lo que podría esperarse.

Antes del anuncio de la Fed, algunos operadores se encontraban posicionados para una revisión ascendente más enérgica en la “línea de puntos” que muestra las estimaciones de los integrantes del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC por la sigla en inglés) sobre las futuras tasas de interés. Por otra parte, si bien en el período que antecedió a la reunión, la Fed había logrado elevar de manera significativa las expectativas del mercado respecto de un incremento de las tasas en marzo -expectativas que luego convalidó con su medida-, la presidenta Janet Yellen dijo más de una vez durante su conferencia de prensa del miércoles que la evaluación económica del banco central no había cambiado desde su reunión anterior de enero.

Esa moderación en relación con el aumento de las tasas llevó a quienes estaban posicionados en corto a apresurarse a cubrir sus posiciones divergentes en bonos. La resultante declinación generalizada de los rendimientos de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos dio a las acciones un nuevo impulso, al tiempo que fortaleció la esperanza de que la Fed pudiera efectuar una “buena normalización” de las tasas (cuya materialización depende –lo cual tiene gran importancia- de factores locales e internacionales que están más allá del control de la Reserva Federal).

Todo eso hará que aumente la confianza en la política de la Fed a medida que el banco central hace la transición gradual de su política y la lleva superar la dependencia de los datos, y conforme se sienta más cómodo al pasar a la posición de conducir los mercados en lugar de seguirlos. En lo que constituiría un cambio notable en relación con los últimos años, es más probable que las expectativas del mercado respecto del rumbo a mediano plazo viren poco a poco hacia las de la Fed, en lugar de que la convergencia se produzca a la inversa.

Esa convergencia gradual se verá reforzada por lo que es probable que sea un cambio de política en lo relativo al balance de la Fed de la evaluación del riesgo en los próximos meses. Sobre la base de la evolución probable de la situación local y la internacional, la Fed indicará que, si no se mantiene el total de seis aumentos para 2017-2018, se deberá a que es más probable que se agregue un incremento de tasas y no que se lo elimine. A esa evolución dura de la evaluación del riesgo le seguiría un indicio más definitivo de la Reserva Federal en el caso de que el gobierno y el Congreso concreten la triple política de impulso al crecimiento (desregulación, infraestructura y reforma fiscal).

Las perspectivas de tales políticas tendrán una mayor influencia que la Reserva Federal. En el actual desplazamiento de una “venta de la Fed” hacia una “venta presidencial”, las acciones ya han venido incorporando un impulso al crecimiento económico producto de la política económica de Trump, así como sus consecuencias en las ganancias de las empresas y la repatriación a los Estados Unidos del dinero corporativo. Las expectativas favorables respecto de las políticas también han alimentado un movimiento que ha hecho subir otros activos de riesgo, entre ellos los bonos de elevado rendimiento, a pesar de que algunos tienen un apalancamiento excesivo, una emisión récord de deuda y una calidad crediticia vacilante.

Todo eso deja a los inversores ante una propuesta de cartera más compleja ahora que los índices bursátiles han experimentado un incremento muy importante y que los sectores rezagados (tales como el tecnológico y los mercados emergentes) tratan de ponerse al día. Aumentar ahora la exposición al riesgo se convierte aún más en una apuesta a la política interna y a una situación internacional propicia.


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